Los Yankees no perdonan

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Boone había dicho en la previa que no quería ni hablar, ni pensar en un hipotético cuarto partido. Que todos sus esfuerzos y los de su equipo iban a estar enfocados en ganar el tercero. Y cumplió. No le tembló el pulso. Severino solo aguantó cuatro entradas en la lomita. Una actuación corta pero aseada. En la parte baja de la quinta, con dos outs, un corredor en primera y Nelson Cruz en el cajón el manager recurrió a Adam Ottavino, uno de sus relevistas más en forma. La cosa no funciono. Ottavino dio una base por bolas y Boonie volvió a demostrar su determinación. Recurrió a Chad Green, otra de las piezas clave del bullpen. Iba con todo.

El de ayer fue un partido «pestoso». De muchos corredores en circulación y muchas bolas en juego. Pero con las defensas rindiendo a gran nivel. Con el infield de ambos equipos fajándose en cada entrada para conseguir sacar outs. Una buena jugada de Torres y LeMahieu eran contestada inmediatamente por Polanco y Arráez. En partidos así los home runs y los hits de extra base son la única manera de anotar. Así llegaron las carreras de los Yankees. Así habrían llegado también las de los Twins si un Judge soberbio no hubiera convertido el jardín derecho del Target Field en el salón de su casa.

Gleyber Torres fue el desatascador. El factor diferencial. Hace cuatro años se nos vendió que los Yankees iban a ser el equipo de Gary Sánchez. Luego parecía claro que Aaron Judge era el líder. Quizás el futuro de los Yankees pase por Torres. El venezolano tiene 22 años, pero posee el saber estar y la sobriedad de un veterano. Ayer fue imprescindible: tres hits y tres carreras con un cuadrangular y dos dobles. Añadan además una defensa muy seria en segunda base. Es difícil encontrar jugadores así en el middle infield.

El bullpen de los Yankees aprieta y ahoga. Lo hemos visto durante la temporada regular y lo volvimos a ver ayer. Solo había que fijarse en las caras de los aficionados de los Twins. Cada bateador eliminado por un relevista de Nueva York acercaba el invierno a Minnesota. A Green le sucedieron Zach Britton y Aroldis Chapman. Winter is coming. El home run de Eddie Rosario en la octava solo fue un espejismo. La grada lo celebró con una tibieza que dejaba clara la resignación ante una derrota inminente.

Y la derrota se culminó. Y la eliminación también. Los Yankees convirtieron a la «Bomba Squad» en una curiosidad histórica. En una pregunta de Trivial para nerdacos del béisbol: «¿Qué equipo tuvo cinco jugadores con más de 30 homers en una sola temporada?».

Y es que los Twins, que promediaron casi seis carreras por partido durante la temporada, solo han sido capaces de anotar siete en los tres juegos que ha tenido la serie. Su pitcheo tampoco ha estado bien: 23 encajadas. Es probable que la gestión de Rocco Baldelli tampoco haya ayudado. Es cierto que los Twins tenían la baja de Michael Pineda, pero la sensación es que el manager tuvo un «ataque de entrenador». En el primer partido de la serie sacó a José Berrios en la cuarta entrada. Su bullpen perdió el partido. En el segundo no quiso ir con Jake Odorizzi porque los datos desaconsejaban poner a un flyball pitcher en el Bronx. Antes de terminar la tercera entrada  ya había usado a dos lanzadores y perdía 8-0.

Los Yankees ya esperan a su siguiente rival. La lógica nos dice que serán los Astros. En Nueva York sueñan con que los Rays les lleven al quinto partido y así esa dupla que forman Gerrit Cole y Justin Verlander llegue con entradas de más en los brazos.