Viejo Béisbol, Nuevo Béisbol

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Y José Bautista consiguió el Home Run.  Era Octubre, era 2015, se jugaba la séptima entrada del quinto partido entre los Blue Jays y los Rangers, para lograr un puesto en la final de la Liga Americana, empate a 3, los de Toronto con 2 jugadores en base, y ocurrió esto:

Los Blue Jays se adelantaron por 6-3, pero esa no fue la noticia, lo que impactó en el mundo del béisbol fue el “Bat Flip” de José Bautista.  Esa manera de lanzar el bate tras conseguir tres carreras para su equipo, en un quinto partido al mejor de cinco, tras ir perdiendo por 2-0 ante un equipo al que todos consideraban el favorito para llevarse el encuentro, hacía 22 años que los canadienses no llegaban a Postemporada, en un momento de tensión extrema, la adrenalina regó el cerebro y el bate voló más allá de los “límites permitidos”, esos límites que no están escritos pero que los jugadores conocen perfectamente.

162 partidos, de abril a septiembre, algunos en octubre.  Días calurosos, largas noches, victorias y derrotas -porque en el béisbol siempre se pierden partidos, y no pocos, unos 60/70 cada año, como mínimo-, el deporte de Ty Cobb -un tipo duro de cojones-, de Pete Rose -corría a primera base tras un hit como si le fuera la vida en ello-, jugando prácticamente todos los días de la temporada, intentando no tener un mal gesto, sin una mala cara, mostrando la emoción “políticamente correcta.”  Ya no estamos en los viejos tiempos, esto no es Downtown Abbey, donde todos mantienen su compostura porque es lo adecuado, este es un juego que evoluciona con la sociedad, lentamente, pero los jugadores quieren mostrarse más y mejor, sin faltar al respeto al rival -esto no es soccer-, pero mostrando alegría por la gesta, no podemos admirar sólo las lágrimas del perdedor.

 

Bryce Harper hablaba de este tema en un artículo de ESPN, “Lo siento, no lo siento.”

“El béisbol es cansino”, dice. “Es un deporte cansino, porque no puedes expresarte, no puedes hacer lo que la gente de otros deportes hace, no estoy diciendo que el béisbol es, ya sabes, aburrido o algo así, pero es la emoción de los chicos jóvenes que están entrando en el juego ahora, que tienen talento. Si eso es Matt Harvey o Jacob deGrom o Manny Machado o Joc Pederson o Andrew McCutchen o Yasiel Puig – hay tantos tipos ahora que hacen que el juego sea divertido.

“José Fernández es un gran ejemplo, José Fernández te elimina, te mira como bajas hacia el dugout y aprieta  su puño. ¿Y si consigues un Home Run y te pones chulo? A él no le importa.  Porque lo has pillado. El juego. No es la vieja sensación – hoorah … si te pones chulo tras un Home Run, “voy a golpearle y te destrozaré la dentadura.  No. No. Si un chico se pone chulo tras conseguir un Home Run ganador  … ¿Qué tiene que decir?  Lo siento. ““Si un chico me da un puñetazo en el montículo, voy a ir a por él, “Sí, me tienes … mejor para ti. Ya te pillaré la próxima vez.”  Eso es lo que hace que el juego sea divertido.  Quieres que los niños jueguen al béisbol, ¿A qué juegan los niños hoy en día? Fútbol, ​​baloncesto .. Mira a esos jugadores – Steph Curry, LeBron James.  Es emocionante ver a esos jugadores en sus deportes. Cam Newton -me encanta la forma en que Cam juega, sonríe, se ríe.  Es ese instinto.  Lo dramático.”

No defiendo un deporte con celebraciones constantes, de cada hit, cada carrera, cada catch, como si se hubiera conseguido el Home Run de la victoria en el séptimo partido de las Series Mundiales.  Me gustaría un deporte más natural, donde podamos ver las emociones de los jugadores, porque ahora las puedo intuir y me gusta lo que intuyo.

Bautista lanzó de nuevo el bate de forma “despectiva” en las series de los Blue Jays ante los Atlanta Braves, en el partido siguiente Teheran le demostró lo que pensaba su equipo de ese gesto.

Y el juego siguió, como sigue la vida.  Este es un juego de tipos duros, un juego que nació en la época de forajidos y vaqueros, un juego que tiene sus reglas no escritas, y nadie las plasmó en papel, por eso las normas tienen vida y van cambiando con los andares del tiempo.

 

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