Yo, que me vanaglorio de no ser fan de ningún equipo, he encontrado la panacea, la horma de mi zapato. Un deporte que me permite disfrutar del mismo sin pasiones, sin sufrir, sin cabrearme cuando alguien gane o pierda. Bueno, esto último no es tan cierto, ya que cada batazo de Jose Altuve lo sufro como si fuera una daga en el corazón. Porque el tío me cae fatal. ¿Qué le voy a hacer? No todo puede ser perfecto.
Y es que el béisbol, una vez más, me demuestra, día sí, y día también, que es un deporte donde es mejor alejarse si te gusta apostar. Porque cuando todo parece ir encaminado hacia un desenlace, todo hace clic y el cambio de rumbo es impredecible.
Y esto se ha reflejado en las series de campeonato de la liga americana donde los Rangers se han impuesto a los Astros en un séptimo partido dramático. Ya la serie ha tenido ciertas reminiscencias de aquellas World Series donde los Astros perdían ante los Nationals por 4-3 también. Coincidencias porque ningún equipo local se hacía con la victoria en cada uno de los siete partidos. Como ha sucedido en esta serie. Las dos únicas en la historia del deporte americano, porque la otra opción, la eliminatoria de la NBA entre Raptors y Celtics de 2020, se jugó en la famosa burbuja, por lo que no la consideraré.
La serie ya comenzaba con dos victorias en Houston de los Rangers. Por cierto, primera vez que una serie de campeonato se la juegan dos equipos del mismo estado. Dos partidos donde los Astros contaban con sus 2 teóricos aces, Justin Verlander y Framber Valdez. Sin embargo, y de vuelta a Arlington, los Astros se ponían por delante tras ganar a los Rangers por 3 veces seguidas, dejando a los favoritos, los Astros, con toda la ventaja de llevarse la serie ante su público.
Sin embargo, los Rangers, encabezados por un imperial toda la serie Nathan Eovaldi, se hacían con el sexto partido.
Un séptimo partido donde todo parecía encajar para que los Astros se metieran en otras World Series. El abridor por parte de los Astros era un Cristian Javier que parecía tocado por la varita mágica una vez llegados los playoffs. Que venía de batir un récord de encajar un promedio de bateo histórico de .067 en sus últimos 4 partidos de postemporada. Y en el otro bando, los Rangers se encomendaban a la experiencia de un Max Scherzer que, entre la edad y las lesiones, parecía llegar con muchas peores sensaciones. Su slider en el partido 3 dejó mucho que desear y encajó 5 carreras en apenas 4 entradas lanzadas.
Pero este deporte es así. En el séptimo partido, Javier conseguía batir un récord…pero, esta vez, negativo. Javier se convertía en el primer pitcher en encajar al menos 4 hits y ser robado en 2 ocasiones en un partido de playoffs sin llegar a completar una entrada lanzada. El ace del equipo en postemporada se convertía en un agujero negro. Y aunque Mad Max tampoco estuvo atinado, el bullpen de los Rangers hacía el trabajo, mientras el bullpen de los Astros, o mejor dicho, los abridores convertidos a relevistas para playoffs, naufragaba. Si había algo que parecía claro a principios de la serie es que el bullpen de los Astros era francamente superior al de Texas. Pues zasca. Salvo el HR monumental de Jose Altuve sobre Jose Leclerc en el partido quinto, el bullpen de los Rangers, comandado por Josh Sborz, Aroldis Chapman y un Jose Leclerc, cuyo rendimiento inmenso en estos playoffs sólo lo ha manchado Altuve en ese quinto partido, ha estado imperial.
Del resto se ha ocupado un cubano despreciado por los Cardinals que ha sido el mejor jugador de la eliminatoria, a pesar de ser criticado por su reacción al bolazo propinado por Bryan Abreu en el quinto partido. Y no es Randy Arozarena, no. Su nombre es Adolis Garcia y su bate parece tocado por los ángeles. ¿Continuará en las World Series?. De momento, Adolis ha batido varios records, como ser el único jugador en hacer un Grand Slam sobre el mismo equipo en temporada regular y en playoffs, así como ser el único jugador en hacer un HR e impulsar 3 carreras al menos en 3 partidos de playoffs consecutivos. O hacer 15 RBIs en una serie de playoffs.
Y es que el ataque de los Rangers ha estado un poco eclipsado por el desparrame ofensivo de los Braves durante todo el año, pero la ofensiva de los Rangers ha estado a la altura de ser el segundo mejor ataque. Y aún hay margen de mejora. Marcus Semien, su segundo mejor bate, está bastante apagado, cosa que no sucede con un Corey Seager dueño de uno de los mejores swings de la liga. Y qué decir de un Evan Carter batiendo récords de precocidad en embasarse en partidos de playoffs.
Los Rangers buscan su primer título y lo hacen siendo el único equipo en la historia en conseguir ganar los partidos sexto y séptimo de una eliminatoria fuera de casa y por, al menos, 7 carreras cada partido. Está claro que la presión no puede con ellos, ¿no?
¿Alguien apuesta por unas World Series entre Rangers y Phillies? Yo, francamente, no me atrevo.












