Los buenos resultados de la selección podrían aumentar la popularidad del béisbol en España, pero, son necesarias más acciones para introducir el béisbol en la cultura española.
El 1 de octubre de 2023, la selección española de béisbol se coronaba, en la República Checa, como campeón de Europa, hecho que no sucedía desde 1955, cuando lograba su primer entorchado europeo, tras un gran campeonato donde apenas tuvo alguna dificultad en semifinales, donde tuvo muchos problemas para derrotar a Países Bajos. El logro adquiere aún más importancia tras sobreponerse el combinado nacional al tremendo varapalo que supuso la eliminación en las clasificatorias del World Baseball Classic, algo parecido a lo que sería un Campeonato del Mundo de Béisbol, disputadas en septiembre de 2022. Dos reveses consecutivos, ante República Checa y Gran Bretaña, que les separó de participar en el mayor y de más renombre campeonato a nivel de selecciones de este deporte. Y les separaron dos combinados que también han estado presentes en este europeo.
Y como siempre que el béisbol aparece por los medios generalistas por logros deportivos, el debate es el de siempre. ¿Qué necesita este deporte para ser tan seguido en países tan importantes como Estados Unidos, Japón, Corea, China, Venezuela, Puerto Rico, etc… para ganar adeptos?
Por poner en perspectiva, en 2022, el número de licencias en béisbol y softbol en España fue de 6.127. Por comparar con otros deportes, el fútbol, deporte rey por antonomasia en nuestro país, cuenta con 1.137.651. Evidentemente, no es comparable, pero sí que se puede comparar con algunos de los 15 deportes que más licencias tiene en 2022. El patinaje, deporte número 15 en licencias, cuenta con 71.198 y otros deportes, a priori, minoritarios, como el kárate o surfing, cuenta con más de 75.000 cada uno.
Sin embargo, no todo es malo. El número de licencias lleva 2 años ascendiendo, desde que en el año de la pandemia (2020), las licencias alcanzaron un número muy bajo, 3.294.

Pero si hablamos de espaldarazos al deporte, el primero, y más grande de la historia, fue en 1992, con la inclusión del deporte dentro del programa de competición de los Juegos Olímpicos de Barcelona ya que, hasta entonces, sólo era un deporte de exhibición. Una competición donde compitieron 8 selecciones (Cuba, China, Japón, USA; Puerto Rico, República Dominicana, Italia y España) y donde lo menos importante es que España quedó última. Pero sirvió para poner al deporte en televisión y en boca de todos, como pasa con muchos deportes que aparecen en los JJOO. Cosa que, evidentemente no es suficiente para deportes mayoritarios, pero que sí son importantes en los minoritarios, como es el deporte que nos ocupa.
El programa ADO permitió que jugadores no profesionales jugaran unos juegos olímpicos. Y que permitiera que estos jugadores dieran un salto espectacular con entrenamientos en países americanos.
Precisamente es ahora donde esto adquiere relevancia ya que, recientemente, se ha anunciado la presencia del béisbol y softbol en los Juegos Olímpicos de 2028, que se disputarán en Los Angeles, USA, una de las cunas de este deporte.
Como nos cuenta Pablo Carpio, ex jugador, ex directivo de la federación española de béisbol y softbol y director de anotación de béisbol y softbol en los Juegos Olímpicos de Tokyo, este campeonato de Europa abre las esperanzas de preparar un buen equipo para poder clasificar para este acontecimiento y que se prepare un programa de tecnificación y concentración de juegos de alto nivel que nos permita preparar a nuestros jugadores para competir con las mayores potencias mundiales y poder estar presente en este acontecimiento.
Si nuestra selección lograra participar en Los Angeles y, qué decir, si consiguiera un buen resultado en el mismo, sería un tremendo golpe en la mesa y, seguramente, se ganarían aficionados, federados y cultura beisbolística en nuestro país, aparte de repercusión mediática, inversión de sponsors, etc… Por poner un ejemplo, Wilson, marca líder en equipamiento deportivo de béisbol en USA, ha decidido invertir en nuestro país…pero en otro deporte. Se ha hecho con la firma de Fernando Belasteguin, jugador número 1 de la historia del pádel, para sacar una amplia gama de productos en este deporte, que cuenta con 96.561 licencias, cifra que habla de la repercusión del deporte en el país. El aumento de la popularidad del béisbol en España también nos llevaría a un aumento de la demanda de material en tiendas como Don Deporte, especializadas en material deportivo, que se traduciría en un mayor práctica de nuestro «Ball Game». El béisbol no se vería tan lejano a nuestra cultura.
Queda lejos lo que supondría la presencia en la MLB, mayor escaparate mundial de nuestro deporte, de algún jugador español. Algo como lo que supuso en los años 80 la presencia de Fernando Martín en la NBA. O, por supuesto, lo que ha supuesto los logros de Pau Gasol y sus compañeros de selección en la NBA. Pero eso son, ahora mismo, sueños lejos de suceder. Primero hay que ganar en participación, inversión, posibilidad de desarrollo de jugadores y luego los resultados vendrán por sí sólos.
Y cuando me refiero a presencia española en MLB, me refiero a jugadores nacidos 100% españoles, no de origen de otros países. Ya hemos presenciado, por ejemplo, el debut de Noelvi Marte, jugador que nos representó en los preclasificatorios del World Baseball Classic, pero que apenas ha tenido repercusión mediática. Como la tendría si un chico nacido en Cataluña, Madrid, Valencia o las Islas Canarias lo hiciera. Aunque muchos de los jugadores que han sido campeones de Europa hace veinte días, han desarrollado gran parte de su juego en nuestra liga, lo que habla claramente de la mejoría en el nivel medio de la misma.
En resumen, toda noticia acerca del béisbol ayuda, por supuesto, pero no en el mismo grado unas que otras y creo que hay determinados logros que supondrían mucho más para el deporte del guante y el bate.













