ALCS Game 5: y David Price ganó la guerra

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24 entradas consecutivas y 3 partidos para Justin Verlander sin permitir carreras en partidos de eliminación. Por el otro lado, David Price, ante su revalida, una más, con solo 3 días de descanso y habiendo calentado, además de arado, en el bullpen el día anterior. Era la primera vez en su carrera que lanzaba con solo 3 días de descanso, y ello sin tener en cuenta el calentamiento. Su salida no podía ser larga…En principio, claro.

Era el quinto partido, decisivo para los Astros y una de las tres oportunidades de las que disponían los Red Sox para clasificarse para las Series Mundiales 5 años después. Desde que las Series se juegan a siete partidos en formato 2-3-2, de 44 ocasiones en que un conjunto se adelantaba 3-1, en 37 (84%) hizo valer su ventaja.

Protagonista antes de comenzar el partido Joe West, el umpire, abucheado en el coliseo tejano por la interferencia señalada en el día de ayer, no es propio de este deporte la focalización sobre los árbitros, ¿Una consecuencia del brutal aumento de popularidad del soccer en USA?

En el lineup bostoniano entraba como titular Mitch Moreland, por primera vez desde su lesión en el segundo partido. En los Astros, como bateador designado José Altuve, jugando lesionado una vez más.

Se le llenaron las bases en la segunda entrada a Justin Verlander, con Mookie Betts en el plato, situación que solventó el virginiano con solvencia y SO. Pero ya en la tercera se avanzarían Red Sox con un home run de JD Martínez, el primero en las Series de Campeonato. En partidos en que el cubano anotó Home Run 36-5 para Red Sox. Además, se trataba del primer HR permitido por Justin en partido afrontando eliminación desde 2011. 1-0

80-15 esta temporada y 6-0 esta postemporada para Red Sox cuando anotaban primero. 20-5 esta postemporada para los equipos que anotaban primero.

No se movería el marcador hasta la parte alta de la sexta entrada con un Home Run de tres carreras para Rafael Devers, anotando, además de él, Mitch Moreland y Ian Kinsler. No recibía más de tres carreras Justin Verlander desde junio. 4-0. El de Sánchez Ramírez se convertía en el segundo jugador en la historia con más impulsadas en postemporada, solo por detrás de Andruw Jones, casi nada.

Dejaba el montículo David Price al finalizar la sexta: 93 lanzamientos, 21 bateadores enfrentados, solo 3 hits permitidos y 9 SO, 0 BB y 0 R. En 19 apariciones anteriores no había conseguido 9 SO jamás. Ello le convirtió en el primer pitcher en la historia de Red Sox en conseguir 9 SO sin BB en postemporada. Impagable la contraposición de las imágenes de David Price y Justin Verlander al finalizar la sexta entrada que se marcó tbs.

Entraba en juego en la séptima el siempre intrigante bullpen bostoniano, entraba en juego Matthew Barnes. Tras dos outs, permitía un Home Run a Marwin González, 4-1, y solo había comenzado la séptima. Se habían acabado las tonterías para Alex Cora en el día de su cumpleaños, echó mano del pitcher disponible más en forma que tenía en la cueva, aún sabiendo que de no ganar el partido quedaba impedido para abrir en el resto de las Series de Campeonato, Nathan Eovaldi, quien, aún con algún problema, respondió con solvencia durante 4 outs.

Llegábamos a la novena con Craig Krimbel, Alex Cora confiaba en su cerrador pese al descontrol y poca solvencia demostrados en postemporada, si bien ello no cesó la actividad en el bullpen patirrojo, por si acaso. La estadística era demoledora, cuando los Red Sox llegaban a la novena por delante, 100-1 en este 2018. Respondió con solvencia el de Alabama, 3 eliminados, con 2 SO.

Salvaje desaparición la de Alex Bregman justo tras sus gilipolleces videográficas.

Jackie Bradley Jr., MVP de las Series de Campeonato. Justo premio.

4-1 y Boston Red Sox en las Series Mundiales, por primera vez desde 2013, y ello destrozando al grandísimo favorito, el que para muchos era el equipo perfecto y el mejor del milenio.

David Price ganó la guerra, su guerra y la de los Red Sox, erigiéndose en ese Ace que necesita Boston de cara a unas Series Mundiales en las que Chris Sale llega con demasiadas dudas físicas y, con ello, de juego.

 

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