Game 1 entre Yankees y Red Sox: rivalidad en su máxima expresión

Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Facebook
Facebook
¡Compártenos en RRSS!

El mundo se para, los hospitales se colapsan y los barriles de cerveza se vacían: Yankees y Red Sox han disputado esta madrugada el primer encuentro de la Serie Divisional de la Liga Americana. Olvídense del resto de series, pues esta batalla es otra página más del libro de la mayor rivalidad del planeta, la que protagonizan estos dos equipos, y por lo tanto merece una atención diferente. Y lo cierto es que ayer vimos el porqué, en un game 1 que se resolvió casi a cara o cruz.

En el invierno pasado, muchos fanáticos de los Red Sox, acusaban a su gerencia de haber despilfarrado gran parte de su presupuesto en traer a un jugador como JD Martinez, un bateador excelente pero muy costoso. Gran parte de la «Red Sox Nation»,  relacionaba este movimiento con el de la incorporación de Stanton a los Yankees. Algunos incluso me atrevería a decir que todavía rechazan este tipo de operaciones, con tal de no parecerse lo más mínimo a los Bombarderos del Bronx.

Pues bien, después de una buena temporada de JD Martinez, ayer se pudieron despejar las dudas que quedaban sobre el poderoso bateador, ex de Astros, Tigers y DBacks.

Pongámonos en situación, todo nos lleva hasta el simbólico templo Red Sox, el Fenway Park, en una noche de Octubre que puede haber abierto la postemporada de una temporada histórica, en el debut de Alex Cora como coach de los de Boston.

El zurdo Chris Sale salió a dominar desde el inicio, a su estilo, sin dudas posibles en su haber, ponchando a McCutchen, Judge y Stanton en la misma entrada. Palabras mayores. Siendo precedente de la ofensiva bostoniana.

Es ahí donde aparece el protagonista del inicio del encuentro,  JD Martinez, quien con dos en base, conecta el lanzamiento de JA Happ, la supuesta kryptonita de Boston en la noche de ayer, y eleva la bola por encima del monstruo verde, exaltando el delirio de la afición local que veía como su equipo se distanciaba notoriamente de los Yankees desde la primera entrada.

Los números de JA Happ ante los Red Sox habían sido excelentes históricamente, motivo que le propulsó a abrir el partido de ayer. Sin embargo, avanzada la tercera entrada, un gran batazo de Mookie Betts, sumado a la excelente estrategia ofensiva de los Red Sox, forzó a Aaron Boone a realizar un cambio de pitcher y dar paso a Chad Green, quien no pudo cambiar el empuje ofensivo de los locales. Mookie Betts y Andrew Benitendi llegaron a home y expandieron diferencias hasta poner el 5-0.

A partir de ese momento, Chris Sale siguió dominando, aunque con menor solvencia, mientras que los Yankees movían el bullpen para revitalizar sus opciones. La ofensiva neoyorquina se entonaba, a pesar de que la distancia en el marcador parecía difícil de abordar.

En la sexta entrada, el cansancio hizo mella en el brazo del as bostoniano. Ese hecho, más que justificado, sumado a los ajustes del bullpen realizados por Cora, provocó la amenaza latente de los del Bronx, quienes consiguieron anotar dos carreras y ocupar todas las bases. Problemas para la defensiva de Boston, que fueron solventados positivamente por el relevista Brandon Workman.

Nuevamente, tras los hits de McCutchen y Judge en la parte alta de la séptima entrada, los Yankees ocuparon todas las bases mientras que Boston cambió nuevamente a su lanzador para traerse a Matt Barnes. Bases llenas y Stanton bateando. Hacía pocos minutos parecía todo hecho para Boston, otra muestra más de que el béisbol es un deporte maravilloso a la vez que imprevisible.

Ponche para Stanton, aunque los Yankees acabarán anotando otra carrera, la que puso un momentáneo 5-3 que acabó por acercar a Boston a sus mayores temores. Probablemente fruto de esos fantasmas, la ofensiva Red Sox no consiguió desestabilizar a los relevistas del Bronx, por lo que llegamos a la alta de la octava con idéntico marcador y turno para Rick Porcello en la lomita.

Solventó Porcello 2 outs, con la inestimable ayuda de Eduardo Nuñez en la tercera base, quien consiguió un fenomenal y decisivo catch que puso en pie a todo el templo bostoniano. Ante las dudas, Cora optó por un valor más seguro y abrió el turno para el closer local, Craig Kimbrel, quien debería cerrar un final dramático en la novena.

Nuevamente los bates de Boston ofrecieron dudas en el tramo final, sin opciones de poder anotar en la baja de la octava. Muy diferente fue el caso de Aaron Judge, quien empezó la última entrada con un SOLO HR que envió a más de un bostoniano a casa, ante el riesgo de infarto inminente. 5-4 y 0 outs. Papeleta para Kimbrel con los del Bronx cargados de energía.

Pero es en estos momentos cuando los grandes pitchers justifican su liderazgo (así como sus voluminosos contratos): ponche, ponche y más ponche. Red Sox win. Final de traca para el mejor partido de lo que llevamos de postemporada, con mucha diferencia.

Harán falta mil ojos y toda nuestra atención para seguir de cerca este nuevo capítulo de la clásica rivalidad de la Costa Este. Esta noche, el Game 2, la rivalidad continua.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *