Los Nationals son los campeones de las Series Mundiales

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«Séptimo partido, séptimo partido», iba gritando mi hijo para no acostarse pronto y quedarse conmigo a ver el último partido de la temporada, el que nos desvelará el gran misterio, quienes será los nuevos campeones. El sueño y las amenazas de quedarse mañana sin fiesta de Halloween le vencieron. Hoy es el mejor y peor día del año para los aficionados a la MLB, no hay nada mejor que un séptimo partido de las Series Mundiales, ni nada más triste que el final de temporada. Llega el duro y largo invierno, el frío, la nieve y los estadios vacíos de béisbol.  Será la ocasión número 40 en que se llega a un séptimo partido, el equipo de casa ha ganado 18 veces, mientras que el visitante se ha llevado 21 victorias. Los Astros han jugado 3 veces un séptimo partido en postemporada, de momento 2-1 para ellos. Los Nationals cuentan con su arma secreta, el diestro Zack Greinke, había empezado 10 partidos contra ellos, 6-1 en victorias / derrotas, con un ERA de 1.32 en 61.1 innings.

Zack Greinke vs Max Scherzer, dos ganadores del Cy Young cara a cara.  ¿Sabéis que en la primera entrada es cuando se consiguen más carreras en un partido de la MLB?  Pues la regla se rompió, 0-0 para entrar en la segunda, y un respiro para los aficionados de los Nats, al bueno de Max se le estaba dando fatal el primer inning, cinco carreras concedidas llevaba en esta postemporada en la primera entrada.

El gran Fernando Díaz iba comentando lo bien que estaba jugando Yuli Gurriel en defensa, luego se plantó en el plato y consiguió un Home Run, 1-0 para los Astros, luego un hit de Yordan Alvarez, Max andaba sufriendo, nadie dijo que esto sería fácil.  Luego otro hit de Carlos Correa, ningún eliminado en la parte baja de la segunda.  Robinson Chirinos busca el bunt y encuentra la salida, un eliminado, jugadores en primera y segunda.  Elliminan a Josh Reddick, pero coloca a los corredores en segunda y tercera, con dos eliminados.  La hora de los pistoleros, Max vs Springer, Clint Eastwood vs Gene Hackman, desenfunda y dispara antes Scherzer, termina el inning con el 1-0 para los de Houston, con el regusto amargo de una oportunidad perdida.

Greinke, 28 lanzamientos para tres entradas, a este ritmo terminaría el partido completo con 84 lanzamientos.  Altuve se embasa a primera, creo que con ese batazo podría haber llegado a segunda, y Scherzer continuaba sufriendo, como Robert de Niro en «Toro Salvaje», sabías que recibiría mucho, pero que no caería.  55 lanzamientos, pero mantiene su marcador con sólo una carrera concedida.

Greinke 41 lanzamientos, final de la cuarta entrada, y con el marcador a cero, y los dos primeros bateadores los eliminó él lanzando la bola tras el bateo a primera base.  Max siguió sufriendo, 5 bolas seguidas lanzó pero terminó eliminando a los tres jugadores, aunque dos llegaron a embasarse.  Seguía recibiendo Jake la Motta, pero no caía, aunque todos veíamos que sufría pero no quería bajarse del ring.

Greinke abandona el montículo con 59 lanzamientos, cierra la quinta, esta vez le llegaron a segunda base, Howie Kendrick fue el artífice del «milagro».  «Mad Max» permitió dos hits, una base por bolas, y llegó Carlos Correa, el único jugador de los Astros que no había tenido carreras que impulsar, y tenía dos jugadores en base, y bateó hacia la tercera base, no llegó Anthony Rendon, aunque rozó la bola con el guante, y anotó Yuri Gurriel, para anotar su segunda carrera de la noche, las dos que mandaban en el marcador, las dos del 2-0.

67 lanzamientos para Greinke y a la baja de la sexta entrada.

Y entró Patrick Corbin a lanzar, el «toro» había salido «vivo» del diamante, y entraba el tercer espada del equipo, y no parecía que pudiera continuar controlando a la línea de bateo de los Astros, que habían tenido la mala suerte de embasar a una  cantidad ingente de bateadores únicamente consiguiendo dos carreras, pero aguantó la sexta entrada, y Zack Greinke entró en la séptima con Gerrit Cole calentando durante unos minutos, parecía que las cartas ya estaban sobre la mesa, y no había nada más que hacer.  Greinke terminando la séptimo u octava, y luego Cole y a lo mejor Roberto Osuna.

Pero llegó Anthony Rendon, un jugador que ha crecido a la sombra de Bryce Harper, y consiguió un Home Run, el segundo hit que recibía Zack, que luego concedió una base por bolas, y A. J. Hinch tomó una decisión que le pesará siempre, con 80 lanzamientos y en el montículo un pitcher que estaba jugando de maravilla, decidió sacarlo del partido, pero no para meter a Cole , no, metió a Will Harris, que estaba jugando de maravilla en octubre, ERA menor de 2 en 9.2 innings, que en la temporada regular en 60 innings acumulaba un ERA de 1.5, no parecía mala elección, pero no era su día, y si parecía el partido de Greinke.  Y Howie Kendrick consiguió un Home Run, con Juan Soto en base, y del 0-2 se pasó al 3-2 para los de la capital.  Y en ese momento algo se rompió en el corazón de los Astros, todo cambió en la séptima entrada, los ánimos cambiaron de acera, y en el rostro de todos los jugadores de los Nationals apareció la mirada de Max Scherzer, la mirada del tigre, la mirada de los campeones.

 

Y Corbin se contagió de esa fiebre, de ese tenerlo tan cerca, de visualizar lo que ocurriría si seguía lanzando como él sabía.  Y en la baja de la séptima sólo se preocupó por cuando Yuli Gurriel consiguió un single.  Pero la historia parecía escrita, iba avanzando lentamente, Roberto Osuna sudaba, veía que no podía con unos jugadores que se creían que lo podían conseguir, y Juan Soto consiguió un hit, y Adam Eaton anotó, 4-2, les quedaba eliminar a 6 jugadores para alcanzar la gloria.  Y Corbin se ventiló a tres para llegar a la novena entrada.  La diferencia no era grande, 2 carreras, en un inning todo es posible, algo menos de un 13% de probabilidades nos cuenta el «Win Expectancy Finder«.

Pero nos quedamos con el 87% restante, Joe Smith y Jose Urquidy no pudieron con una línea de bateo que se veían invencibles, ya nadie los podía parar, no habían llegado hasta aquí para detenerse.  Un single de Adam Eaton junto a un error de Jake Marisnick les dieron dos carreras más a los de Washington, 6-2, esperando al «papi» Daniel Hudson, que eliminó a los tres últimos jugadores de la MLB que veremos batear este año, George Springer (pops out), Jose Altuve (strikeout) y Michael Brantley (Strikeout).

 

Y el partido terminó, la temporada ha finalizado, con una de las mayores sorpresas en los 149 años de historia de la MLB, un equipo que al inicio de temporada tenía un 7,2% de probabilidades de ganar las Series Mundiales, según Fangraphs, y cuando empezó esta, nada bien para los Nationals bajó al 3%, había un 97% de probabilidades teóricas de que no ganaran.  Y unas series mundiales dónde todos los partidos los ha ganado el equipo visitante, algo que no había ocurrido nunca en toda la historia, y probablemente nosotros no volvamos a ver.

Los Washington Nationals campeones de las Series Mundiales 2019, y acabo de escribir estas palabras y no las creo, nadie apostaba por ellos, sólo un puñado de tipos apostaron por ellos, los más importantes, los que formaban el equipo, los que no perdieron la fe, los que han derrotado a la lógica, los que han demostrado, una vez más, que este deporte es maravilloso, como la vida, y que todos los sueños pueden llegar a cumplirse, ¿a que si Toni?