Los Rays siguen vivos

Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Facebook
Facebook
¡Compártenos en RRSS!

La serie viaja hasta Tampa, me gustaría decir que el Tropicana Field luce radiante, vistiendo sus mejores galas, para lo que es un escaparate único, pero no es la realidad, se ven bastantes asientos vacios en los instantes previos. Nos encontramos en el juego 3 del enfrentamiento de la Serie Divisional de la Liga Americana, con ventaja de 2-0 para los de Houston. El equipo de A.J. Hinch es lo más parecido a un camión pilotado por Rambo en Acorralado, sabe la dirección de destino y no se detendrá ante nada. Son el autobús que conduce Sandra Bullock en Speed, el cual tiene una velocidad de la que no sabe/debe bajar. Y por su parte, los Rays deben de encontrar la manera de desactivar esa explosión de los Astros. Dejémonos de películas!! Conseguirán los Houdinis del béisbol sorprendernos a todos con otro de sus trucos en la mismísima postemporada, o se quedará sólo en una ilusión?
No es sólo un partido más, toallas agitándose y los gritos de apoyo (ahora sí que sí) invaden la grada. Bajo este aura cirquense de ovaciones y de nerviosismo ante el matchball al que se enfrentan, se dirige hacia la lomita el pitcher abridor del equipo local, Charlie Morton. Viejo conocido del equipo al que hoy se enfrenta, ya que allí fue donde consiguió enfundarse el anillo de campeón de las Series Mundiales del 2017. Esto comienza amigos…. PLAYBALL !!

Pintaba bien la cosa cuando Morton, en su primer lanzamiento, conseguía el Out de Springer. Nada más lejos de la realidad, esa primera entrada se le torció de tal manera, que para acabar con ella, el pitcher de los Rays necesito hasta de 31 bolas (en ocasiones abusando de la curva), varias cuentas máximas y sucumbiendo por el camino al talento de Altuve, que anoto HR solitario. Por el contrario lo de Greinke fue milimétrico, un control absoluto de la situación. Fueron 9 lanzamientos y a esperar la segunda entrada tranquilo, sin haber sudado gota.

Pero ya saben, el béisbol es muy chaquetero en sus formas de mostrarse ante los fanáticos y lo que antes eran besos ahora son cicatrices. Parte baja de la 2 entrada Greike recibe un duro correctivo, HR de 3 carreras de Kevin Kiermaier.

El pequeño Altuve, con un doble en la tercera intenta llevar las cosas a la normalidad, pero el ace de Tampa no estaba dispuesto a permitirlo. Se unieron a la fiesta Ji-Man Choi y Lowe en la cuarta con otro HR, provocando que el encargado de la grúa, se llevase a un averiado Zack Greinke. Se merece una mención especial «el veloz» Héctor Rendón, el tío sale ahí y hace mutis por el foro tras 3 o 4 lanzamientos. La euforia local iba a más y reventó por completo al impactar Austin Meadows, un dobletazo hasta el fondo del CF, con el que sumaban 2 carreras más y otra impulsada más, gracias a Tommy Pham.

Para los amantes de los números, deciros que estamos en la entrada nº 5. Ahí se pudo presenciar la acción más espectacular del juego, Rays ataca con un hit de Brandon Lowe, pero Correa se lanza en plancha estirando el guante, coge la bola y tras panzada con el suelo, se levanta y elimina al jugador en primera con gran pase a Gurriel. Increíble !!!

Gran ovación recibida por Charlie Morton, con 5 entradas completadas y 93 pitcheos, se marcha con las labores del hogar bien hechas. Con su marcha coincide una mínima reacción de Houston, gracias a un machucón por el centro de Gurriel, que impulsa 2 carreras y pone el 3-8 en el luminoso. Aunque el partido esta roto, uno no se puede fiar de equipos de tal calibre. El baile de lanzadores final, y un par de anotaciones más a favor de los Rays, dejan el marcador final en 3-10 para la algarabía de los presentes. Siguen vivos y eso hay que celebrarlo. ¿Qué ocurrirá en el Game 4?  De momento, matchball salvado !!!