¡Qué no cunda el pánico! Hay vida después de Kershaw.

Se tiende a creer que el turno de bateo y pitcheo de un equipo son circunstancias del juego absolutamente independientes. Momentos que nada tienen que ver y sin ningún tipo de relación. Nos dicen que nada de los hagan los bateadores influenciará en el rendimiento del pitcher y viceversa.

Lo cierto es que los jugadores de béisbol suelen ser gente tremendamente fría, pero no robots. El leadoff hitter, cuando está caminando por primera vez al cajón de bateo, piensa en la cantidad de carreras que su equipo va a tener que anotar para ganar ese partido. “Hoy abre nuestro ace, con tres carreras nos llevamos el juego”, o “Hoy está en la lomita ese desgraciado, como no peguemos ocho homers no ganamos ni de coña”. Y eso mismo pasará con el resto del lineup en cada uno de sus turnos al bate.

No es necesario decir que lo mismo piensan los pitchers. Sus reflexiones antes del primer pitch pueden ir desde el esperanzador “Mis chicos traen siempre un carro de leña y a poco que lo haga bien ganamos” a un “Con lo mataos que son los bates como no lance un no-hitter perdemos seguro”.

Los bateadores necesitan saber que les dará su pitcher para no tener urgencias en el bateo. Para poder abordar cada pitch con paciencia y mesurando sus opciones. Esto no es solo bueno que pase a lo largo de un mismo partido, sino que lo ideal es que se de en cada uno de los diferentes juegos de la temporada. Por eso no basta con tener un ace estrella que acabe con un ERA inferior a dos. Por eso tampoco es suficiente un ‘uno-dos’ que se combine para acumular 450 entradas y un ERA de tres. Las rotaciones deben estar formadas por cinco tíos (si son más pues mejor) de garantías. Cinco tíos capaces de mantener la regularidad y cuyas prestaciones sean similares para no generar urgencias en la ofensiva.

Esta muy bien tener a Corey Kluber en la lomita un día a la semana, pero debe ser pavoroso pensar que al siguiente vas a tener a Trevor Bauer. Lo mismo les pasa a los Red Sox o a los Nationals. Como bateador es una gozada tener el respaldo de Chris Sale o Max Scherzer una vez de cada cinco, pero el día que le toca lanzar al parche de turno…

Los Dodgers tienen al mejor pitcher de las Mayores. Podríamos incluso discutir si es o no el mejor pitcher de la historia. Sobre lo que no hay discusión es en que el éxito del equipo Californiano no se debe exclusivamente a Clayton Kershaw, sino que se basa en una rotación profunda regular y previsible.

Cuando digo previsible lo digo en el buen sentido. Vuelvo a incidir en la idea de que para una ofensiva es importante saber como va a lanzar su pitcher. Es preferible tener a gente que encadene aperturas aseadas que lanzadores capaces de lo mejor o de lo peor dependiendo de como se hayan levantado. A los bateadores esa previsibilidad les da tranquilidad.

Según el WAR las cinco mejores rotaciones de las Mayores son las de Dodgers, Red Sox, D-backs, Nationals e Indians. Las cinco deben su éxito a un gran ace, pero el secreto del espectacular rendimiento de los Dodgers se debe a que las piezas que hay después de Kershaw están funcionando mucho mejor de lo esperado.

Durante la primavera Kenta Maeda y Rich Hill parecían los elegidos para ser los escuderos del ace zurdo, pero no han terminado de llegar al nivel esperado. Afortunadamente para los Dodgers han sido dos piezas de fondo de armario las que han dado un paso hacía delante que no se esperaba. El 2017 de Brandon McCarthy y Alex Wood está siendo tan bueno que se puede hablar de ellos como dos de las sorpresas de la temporada.

McCarthy es uno de esos veteranos trotamundos cuya carrera nunca ha llegado a despegar por la tendencia a las lesiones. Esa fragilidad ha hecho que tan solo en cinco ocasiones desde su debut en 2005 haya superado las 100 entradas lanzadas por temporada. Un handicap demasiado grande que le ha hecho pasar por los White Sox, los Rangers, los A’s, los D-backs y los Yankees con más pena que gloria.

McCarthy en los Yankees.

Las lesiones no han sido su único problema. Nunca tuvo un arsenal bien definido e iba modificando su repertorio de lanzamientos de un año a otro. En el verano de 2014 llegó a los Yankees después de firmar una primera parte de temporada horrible en Arizona. Allí trabajó mucho con Brian McCann y rindió como nunca lo había hecho antes en su carrera. Se centró en su cutter, olvidó un poco la sinker y modificó su manera de lanzar la bola rápida. La mejora fue inmediata y  llegó a lanzar un inning perfecto ante los Rays. El catcher de los Yankees dijo que era un tío para la parte alta de cualquier rotación.

En 2015 llegó a los Dodgers y las lesiones volvieron a cruzarse en su camino. No llevábamos ni un mes de temporada cuando se hacía público que se iba a tener que someter a la cirugía Tommy John. Después de la siempre complicada rehabilitación que lleva consigo una intervención como la que sufrió volvió al Gran Show el pasado julio. Realizó tan solo nueve aperturas y pese a que los números fueron malos dejó buen sabor de boca. Este 2017 está demostrando ser un abridor fiable que puede rendir a buen nivel si se le tiene entre algodones (de ahí esa rotación de seis jugadores por la que han apostado los Dodgers). 

El de Alex Wood es un caso muy diferente. Llegó a los Dodgers con tan solo 24 años gracias a un traspaso absurdo a tres bandas (Dodgers, Braves y Marlins) que movió a un total de 12 jugadores. En Atlanta se tiraron de los pelos al ver como un abridor zurdo tan joven y que había promediado un ERA de 3.10 en dos temporadas y media se iba rumbo a California por un paquete de pipas. 

Los inicios de Wood en Los Angeles no fueron sencillos.
Lo que había parecido un robo a los Braves empezó a coger tufillo de fiasco. Wood no estuvo bien en la segunda mitad del 2015 y se pasó casi todo el 2016 lesionado. Tantas dudas despertaba su rendimiento que empezó el 2017 como relevista. Fue la lesión de Rich Hill lo que le permitió entrar en la rotación. Y lo hizo a lo grande.

Después de un buen mes de abril se mostró imbateable durante todo mayo. Ganó los cinco partidos que lanzó, acumuló un ERA de 1.27 y tuvo un K/9 de 13.02. Sus buenos números se han mantenido y fue premiado con la participación en el All Star.

A día de hoy McCarthy y Wood conforman el mejor ‘dos-tres’ de las Mayores. Sus WAR’s combinados son superiores a los de Stepehen Strasburg y Gio Gonzalez, la otra gran pareja de ‘abridores-no-aces’. Si además les añadimos a Rich Hill, Kenta Maeda, Hyun-Jin Ryu y Julio Urias podemos afirmar que a pesar de que Kershaw se haya lesionado para mes y medio Los Dodgers van a seguir ganando partidos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *