ACLS Game 3: Houston Astros vs. Red Sox

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No está siendo la temporada de Dallas Keuchel, en términos de lo que se exige a un ace de su calidad y currículum, y ayer en el Game 3 de la Serie, pese a su potente registro en play-offs en el Minute Maid, empezó con mal pie y se le embasaron los tres primeros jugadores a los que se enfrentó, anotando Mookie Betts y Andrew Benintendi, Terminaba la parte alta de la primera entrada con 2-0 para Red Sox, cerraba Keuchel habiéndose enfrentado a 6 jugadores y con 21 lanzamientos.

Justo el momento en que la retransmisión de tbs nos hacía ver que los bostonianos habían sido los mejores en las grandes ligas en porcentaje de victorias anotando primero.

En la parte baja, iniciaba su actuación Nathan Eovaldi, natural de Houston, quien se vio integrado en la rotación de postemporada por ser un especialista en los Yankees y se quedó, reforzado incluso por el “uso mixto” de Porcello También comenzó el partido con problemas, lindeza de Eduardo Núñez en defensa incluida (dejaría el tercera base el partido en la cuarta al agravarse sus problemas de rodilla, ocupando su lugar Rafael Devers), Eovaldi llegaría a superar los lanzamientos de Dallas Keuchel, alcanzó 26, si bien, solo permitió una carrera, de José Altuve, enfrentándose al mismo número de bateadores que el de Oklahoma.

No se movería el marcador hasta la quinta, por el camino atrapadas espectaculares de Tony Kemp y Josh Reddick. Y sería la parte alta de la quinta cuando impulsado por Alex Bregman, inconmensurable esta postemporada tanto en ataque como en defensa, José Altuve anotaría el empate, 2-2, y ello gracias a un error de Rafael Devers en lo que tendría que haber sido una eliminación rutinaria. Un José Altuve que intervino como Bateador Designado por su lesión de rodilla, y que aún así, hizo un partido espectacular.

La tercera base se ha convertido en la esquina maldita para los Red Sox, es allí donde estamos presenciando fallos clamorosos, que están costando carreras decisivas a los patirrojos.

Recuperaría la ventaja Boston con un impresionante Home Run en la sexta de Steve Pearce que se estrenaba en postemporada. Muchos más de lo que se esperaba de él está ofreciendo. Cuadrangular que cargaría sobre Joe Smith recién subido a la loma en sustitución de Dallas Keuchel que se iba con 84 lanzamientos. El mejor bullpen de las grandes ligas, para muchos, recibía, en su primer tercio de intervención, la carrera que ponía por delante a Red Sox.

Terminaría su actuación Nathan Eovaldi con la sexta entrada, formidable, permitió únicamente dos carreras, más debidas a los graves problemas defensivos que a causas a él imputables. Y ello lo hizo en su ciudad y ante la antenta mirada de Nolan Ryan, su ídolo de infancia, en el que se centraron las cámaras de tbs respondió con dominio a las burlas en las redes sociales de Alex Bregman, tan grandísimo jugador como fanfarrón.

A partir de la séptima, aparecía el temido, para sus propios aficionados, bullpen Red Sox, sucesivamente intervinieron Brasier, Barnes Kelly y Eduardo Rodríguez como closer, no fallaron.

El bullpen que sí se metería en graves problemas fue el houstoniano y en concreto Roberto Osuna, que debutaba en la Serie, y sea por la inactividad o no, se mostró perdido, llenó las bases con un hit by pitch y con un nuevo hit by pitch concedió la cuarta carrera que anotaba Steve Pearce, y llegó Jackie Bradley Jr., quien, con una bola y un strike, respondió a las bases llenas anotando un Grand Slam, por segunda vez en la Serie limpiaba las bases, se lo cuentan antes de empezar y no se lo cree, nosotros tampoco. Fue un Grand Slam estético, bello, centrado, una bola que abandonaba el diamante con clase, en reflexión. Más estético aún si tenemos en cuenta la seriedad de su ejecutor, sin mostrar sentimientos ni entonces ni después, es algo que siempre ha postulado,, mantener siempre el mismo temperamento para no perder la perspectiva.

Terminaba la parte alta de la octava 8-2 y así acabó el partido.

El equipo imperfecto, lleno de dudas, con graves despistes defensivos, con su ace maltrecho, con una lastimosa tercera base, vencía en a domicilio al equipo perfecto, sin fisuras, imponiéndose por segunda vez consecutiva. Y es que la perfección no existe, la realidad es imperfecta.

Queda la eliminatoria 2-1, Red Sox han asegurado volver a Fenway, si bien donde siguen invictos en postemporada es a domicilio. La confianza que ha insuflado Alex Cora en sus jugadores es inmensa e indestructible.

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