Alex Cora ante su revalida

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En 2017 Alex Cora ganó las World Series como segundo entrenador de los Astros. Para lograrlo los de Houston se enfrentaron en las Series Divisionales a unos Red Sox entrenados por John Farrell. No hubo color. Los texanos se llevaron la serie 3-1 y en todo momentos parecieron muy superiores a sus rivales.

Durante la offseason los Red Sox eligieron a Cora como manager. Quién mejor que él para intentar el asalto a las Series Mundiales. Una de la primeras cosas que hizo el nuevo entrenador al llegar al vestuario fue comentar con sus jugadores pequeños defectos que los Astros habían explotado en los pasados playoffs. Del que más se ha hablado es del ajuste de los bateadores. La ofensiva de los Red Sox era muy pasiva. Tardaba mucho en hacer swings. Cora les ha “obligado” a ser muchos más agresivos. Los resultados se han hecho notar. Boston ha sido el ataque más anotador de la MLB.

La buena fama que precedía a Cora le ha hecho justicia. Los jugadores le adoran. Cogió un vestuario roto tras los años de Farrell y lo ha convertido en un auténtico grupo. Esa ha sido una de las claves para llegar a las 108 victorias en temporada regular. Mejor récord de la MLB y récord histórico de los Red Sox.

Después de eliminar a unos Yankees que muchos veían favoritos a Cora le toca enfrentarse contra su ex equipo, al que la mayoría también ve como favorito. Los Astros parecen a día de hoy un conjunto todavía mejor al que salió campeón en 2017. Quizás su ofensiva ha flaqueado ligeramente. La temporada de Springer, Altuve y Gonzalez ha experimentado regresiones mientras que Correa ha tenido que lidiar con distintas lesiones. A cambio han visto como Alex Bregman se convertía en una de las mayores atracciones de la competición y en la mayor amenaza del lineup.

Pero la verdadera fortaleza de Houston está en su cuerpo de lanzadores. Su rotación no necesita presentación: Verlander, Cole, Keuchel, Morton y McCullers Jr.. En 2018 los abridores de los Astros se han combinado para obtener el mejor ERA (3.16), el mejor xFIP (3.37) y el mejor SIERA (3.44) de la competición. La MLB ha conocido pocas rotaciones tan dominantes como esta en su historia.

El bullpen, del que no se hablado tanto como del de los Yankees, los A’s o los Brewers, es también espectacular. Vuelve a ser el mejor de liga en términos de ERA (3.03), xFIP (3.14) y SIERA (2.92). Además ha destacado en una faceta en las que los relevistas suelen flaquear y que puede ser vital ante una ofensiva como la de los Red Sox: el control. El bullpen de los Astros reparte muchos strikes (10.56 cada 9 entradas) pero no concede bases por bolas (solo 2.47 cada 9 entradas cuando la media de la liga es de 3.57).

La dominancia de los lanzadores de Houston quedó patente en la serie ante los Indians. Solo concedieron 13 hits y seis carreras. Dejaron a una ofensiva que acumuló un OPS de .766 durante la temporada regular en un ridículo .418.

Los Astros van a volver a necesitar a sus pitchers ante Boston. El ataque de los Red Sox no deja de ser una versión mejorada del de los Indians. Un lineup largo, capaz de anotar muchas carreras sin necesidad de pegar home runs y con piezas intercambiables dependiendo de si el lanzador es zurdo o diestro.

Nadie duda de la ofensiva bostoniana. Ningún pitcher de los Yankees pudo con ellos y la lógica nos dice que también serán capaces de morder a los Astros en algún momento. El problema de los Red Sox son sus lanzadores. Es cierto que tres de sus abridores (Sale, Porcello y Eovaldi) han salido muy reforzados de la serie ante los Yankees, pero Price ha vuelto a hacer que eso de “Price no sabe lanzar en octubre” este en boca de todos. El bullpen, a pesar de las dudas que arrastraba, rindió bien ante los Bombarderos. Lo de Kimbrel parece una caraja momentánea que no tiene porque repetirse.

Los Astros son los favoritos. Son los actuales campeones y su roster es completísimo. Los Red Sox solo parecen superiores en el outfield, en los suplentes y, quizás, en el manager. El papel de Cora en la serie va a ser fundamental. Conoce a los rivales tan bien como a su propio equipo, y sus rivales le conocen él. Va a ser una auténtica partida de ajedrez entre él y A.J. Hinch, su antiguo jefe.

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