Ases para la temporada MLB 2019

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“En ese momento supe que la felicidad de un pitcher es algo fugaz. Los dugouts son como máquinas de hacer salchichas que van soltando un bateador tras otro para acabar con cualquier momento de alegría que pueda experimentar un lanzador durante una tarde de trabajo.”

OUT OF MY LEAGUE. George Plimpton.


Clayton Kershaw sigue siendo muy bueno, pero ya no es el mejor. En 2015, después de una temporada en la que ganó MVP y Cy Young, la opinión era unánime: nadie estaba a su nivel. Era un pitcher para la historia.

Desde entonces tres temporadas en las que las lesiones nos han privado de muchas de sus aperturas. La espalda y el hombro han sido lo que más problemas le han causado. Tantos que su bola rápida ha perdido algo de velocidad y ha tenido que buscar más apoyo en la slider. Además, la pasada campaña vimos como su capacidad de conseguir abanicados disminuía sensiblemente. Aún con esto Kershaw sigue siendo un seguro cuando esta sano. Domina la zona de strike y apenas concede home runs. Solo de esa manera se consigue un ERA inferior a tres durante diez temporadas consecutivas (!!!!!!).

Después de ocho Opening Days seguidos el as zurdo no abrirá para los Dodgers en el primer juego del 2019. ¡Dichoso hombro! Hay incluso quien ve contados sus días como as de la rotación angelina. Seguirá siendo importante, de eso no hay duda, pero un brazo joven del que hablaremos más abajo parece el destinado a ocupar su rol.

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El trono de Kershaw como mejor lanzador de las Mayores no ha quedado desierto. Durante los tres años que ha estado castigado por las lesiones un pistolero diestro se ha puesto su corona. Max Scherzer es salvaje. Frente a la belleza apolínea y la gracilidad de movimientos que Kershaw tiene en la lomita nos encontramos con un Scherzer siempre desbocado. Un “asesino” inmisericorde al que tener los ojos de colores distintos hace todavía más temible.

“Mad Max” solo tiene un objetivo en la vida: ponchar bateadores. Acumula más de 1250 strike-outs en los últimos cinco años. Cifras que le han valido para añadir dos nuevos Cy Youngs al que ya había ganado en Detroit en 2013. Estos éxitos, unidos al declive de Kershaw, han hecho que una pregunta empiece a estar en el aire: ¿Será Scherzer capaz de juntar una carrera más completa que la del pitcher de los Dodgers?

 

 

El destino ha querido que Scherzer tuviera una reencarnación. Y ese mismo destino, siempre caprichoso, ha querido que sea en el cuerpo de un zurdo y no de un diestro. Chris Sale ha llevado la combinación de bola rápida y slider de Scherzer al siguiente nivel. Se ha convertido en una máquina todavía más perfecta de eliminar bateadores.

Un Sale sano es el as más devastador de las Mayores. Distintos peloteros rivales han reconocido que no hay nada más terrorífico que ir al cajón de bateo cuando el zurdo esta en la lomita. El problema es que el lanzador de los Red Sox ha demostrado que no tiene gasolina para una temporada completa. Es un pitcher de otra galaxia en la primera mitad del año al que se le atragantan agosto y septiembre. Esto explica como un tío que ha abierto los tres últimos All Stars aún no haya ganado un Cy Young.

En Boston deben dosificarle. Estirar sus aperturas y conseguir que llegue a septiembre y octubre en plena forma. Para ello cuentan con otros dos brazos de gran nivel: David Price y Rick Porcello. Dos pitchers que si han demostrado ser capaces de “comer” entradas con buenos resultados.

A veces los árboles no dejan ver el bosque. Y a veces la velocidad de los lanzamientos de un pitcher, digamos Syndergaard, no deja ver lo que está creciendo a su lado. Después de años llenándose la boca con Matt Harvey y Noah Syndergaard en Queens se han dado cuenta de que Jacob deGrom es el que tiene hechuras de lanzador de primer nivel.

DeGrom se cortó el pelo y paso de ser un pitcher con pinta de surfero a convertirse en deGrominator. El dominio que tuvo en 2018 no se ha visto a menudo en las Mayores. Pedro Martinez, Roger Clemens, Randy Johnson o Tom Seaver son algunos de los pocos que han sido capaces de firmar actuaciones similares.

El éxito del lanzador de los Mets es un gran control y la apuesta por la changeup. DeGrom tenía dos grandes lanzamientos: la recta y la slider. A pesar de ejecutarlos con maestría le hacían previsible. El catcher Devin Mesoraco es el que le convenció de utilizar más el cambio de velocidad. Fue su mejor pitch en 2018 y una de las razones que le llevaron a ganar el Cy Young.

¿Y si en vez de un as decides tener dos? Bienvenidos a Houston. Allí conviven dos ases, Justin Verlander, disfrutando de una segunda juventud, y Gerrit Cole, aspirante a romper la agencia libre de pitchers el año que viene. Verlander llegó a los Astros en horas bajas y contra su voluntad. No quería salir de Detroit, se sentía muy unido a la franquicia y quería estar con ella a las duras y a las maduras. Ahora, sin embargo, debe de estar muy agradecido. Desde que llegó a Houston ha visto una franca mejoría en todos sus lanzamientos y acumula un ERA de 2.32, un WHIP de 0.87, un ratio de 12 K’s cada 9 entradas y un anillo. En Texas ha reverdecido su candidatura al Hall of Fame.

También Cole se ha beneficiado del buen trabajo analítico que hacen los Astros. Llegó a Houston siendo un pitcher de los que hace trabajar mucho a las defensas y en un solo año a la ordenes de A.J. Hinch ha pasado de lanzar 196 (en 2017 con los Pirates) a 276 strike-outs (en 2018 con Astros). Le dijeron que se olvidara de la sinker y se dedicará a lanzar más bolas curvas. Ese consejo (y algún otro que desconocemos) le convierte en una de las piezas más suculentas de la próxima agencia libre. Los Astros le han ofrecido una extensión, pero no parece dispuesto a aceptarla.

El de Houston no es el único vestuario con más de un ace. En Washington llevan años contando con un escudero de lujo para Scherzer… bueno, quizás solo con medio. Stephen Strasburg es buenísimo, pero le ha mirado un tuerto. Diez temporadas en las Mayores y solo ha llegado a las 30 aperturas en dos ocasiones. Promedia menos de 150 entradas lanzadas en los últimos cuatro años. Eso si, cuando esta sano es lanzador excelso con un repertorio de hasta cuatro lanzamientos que combina a las mil maravillas.

Seguramente los problemas físicos de Strasburg son los que han empujado a los Nats a reforzar todavía más la rotación. A principios de diciembre se hacía oficial la llegada de Patrick Corbin procedente de Arizona. Corbin es un abridor con un arsenal de relevista. Lanza bolas rápidas y sliders. El secreto de su éxito es que ambos pitchs son ejecutados con brillantez y parecen exactamente idénticos hasta que es demasiado tarde. Los bateadores son incapaces de reconocerlos.

También en Cleveland cohabitan un buen puñado de ases. Corey Kluber ha sido el gran líder del equipo en los últimos años y uno de los mejores abridores recientes de la Liga Americana. Un auténtico todoterreno que acumula temporadas de 200 entradas lanzadas y 220 ponches con naturalidad. Es un lanzador de la vieja escuela. De los de hablar poco, gesticular menos e irse a casa sin llamar la atención después de un gran partido.

Los otros dos brazos importantes de los Indians son Mike Clevinger y Trevor Bauer. Ambos son bellísimos seres humanos (hasta que se demuestre lo contrario) y tienen muchas virtudes, pero al contrario que Kluber, la discreción no es una de ellas. Clevinger es un hippie que anda a tortas con la MLB porque le gusta dar un toque personal a su uniforme: flores pintadas en las zapatillas, flores pintadas en el guante, flores pintadas en la gorra… Su éxito como pitcher radica en que puede lanzar lo que quiera cuando quiera: recta, slider, curva, changeup…

Sobre Bauer, como dijo el poeta, ya tal…

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Blake Snell, Aaron Nola y Walker Buehler son el futuro. Los dos primeros ya están más que asentados y son los líderes indiscutibles de sus rotaciones. Snell ganó el Cy Young en 2018 y Nola estuvo en las quinielas. Buehler afronta su primera campaña completa en las Mayores. La de su confirmación. La del relevo generacional en los Dodgers. Él es el teórico sustituto de Clayton Kershaw.

En el Bronx hay dudas con sus ases.  Luis Severino y James Paxton tienen mucho cartel, pero las lesiones y ciertas irregularidades han estado muy presentes en sus carreras. Cuando están en plena forma son dos abridores dominantes. Los Yankees los necesitarán si quieren competir en una división que va a ser muy dura.

En St. Louis y Colorado nos encontramos con casos similares. ¿Será Miles Mikolas capaz de repetir su inesperado 2018? ¿Respetarán las lesiones a Carlos Martinez? Un sí colocaría a los Cards en la parte alta de la clasificación. Un no podría hacer que la temporada se hiciera muy larga.

Lo mismo para los Rockies. Pese a contar con Arenado, Blackmon y Story es el pitcheo quien salvó los muebles el año pasado. Kyle Freeland y German Marquez son dos lanzadores moldeados para lanzar en Coors Field. Fueron claves para llevar a los suyos a la postemporada. Les necesitarán de nuevo.

Para terminar un merecido recuerdo a Madison Bumgarner y Zack Greinke. Dos viejos rockeros con futuro incierto. Siguen teniendo cuerda, pero sus equipos no acompañan mucho.

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