El tiempo

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“El tiempo es el mejor autor; siempre encuentra un final perfecto.” Charles Chaplin (1889-1977).

El tiempo nos iguala, es probablemente el único elemento común de todos los humanos.  Los segundos, los minutos, las horas, los días pasan a la misma velocidad para todos, tengamos o no dinero, seamos felices o infelices, sufriendo o disfrutando, corriendo o sentados, el tiempo avanza a su velocidad constante e inquebrantable.  Y nuestra vida se compone de instantes, de momentos.  Unos rutinarios y otros que nos sacan de nuestro hábitat natural.

Cada uno decide en mayor o menor medida que hacer con su tiempo, una libertad que todavía tenemos, aunque no sea completa, porque el tiempo de trabajo anda allí, como una losa gigantesca.  Pero hablemos de nuestro tiempo libre, cada uno lo llena como quiere.  Unos salen a correr inspirados en “Forrest Gump”, siempre hacia adelante, sin ningún destino concreto, correr por correr, moverse por el placer de moverse.  Otros son más de barra fija, y cuando pueden se sientan en cualquier bar a contar batallas o a buscar batallas.  A otros les gusta el fútbol, no se pierden ni un partido de su equipo, y discuten sobre polémicas interesantes, saber si un equipo es de un lugar o otro dependiendo del lugar donde tiene el estadio, o ver si uno es más o menos puro según la nacionalidad o pueblo del dueño del equipo, debates que fuera del fútbol veo difícil que se planteen en otro deporte, ya lo dicen, “fútbol es fútbol” o “el fútbol es así” –Yogi Berra parece Platón al lado de estos-.  Otros aman el cine, otros la música, otros la velocidad, otros el sofá y algunos a su vecina.  Y así va pasando el tiempo, haciendo cada uno lo que quiere, repito, lo que quiere.

A algunos nos gusta ver béisbol, partidos de béisbol, jugadas de béisbol, películas o reportajes del “juego de la pelota.”  Hasta leemos libros de béisbol y ojeamos alguna revista.  Y navegamos por páginas de béisbol en internet, saltando de una a otra durante horas.  Y vemos noticias en Twitter y las comentamos.  Algunos también juegan, van a entrenar y montan partidos de béisbol de vez en cuando.  Si, pasamos el tiempo con esto, ¿cuánto tiempo?  El que queremos, y sobretodo el que podemos.  Si, podemos ver un partido que dura tres horas, la mayoría llegan a los 180 minutos, y allí estamos, viéndolo sin rechistar, sin gritar por la ventana “que largo es esto, por Dios, que largo.”  No, lo vemos porque queremos, y cuando no hay tiempo nos pasamos el condensed, unos 15 minutos, o vemos los Highlights, unos 3 minutos, o lo que queramos.  Pero lo hacemos porque queremos y nos gusta.

Cuando me preguntan como puedo aguantar un partido de béisbol que dura tres horas, cuando uno de fútbol no llega a las dos horas, siempre cuento lo mismo.  Esto es como un buen libro, uno puede leer un libro de un gran escritor y lo disfruta, aunque tenga mil páginas, porque el libro es bueno, y tardará horas y horas en leerlo, y un montón de tiempo se invertirá en leer el libro, pero es genial, y es mejor leer esa obra maestra de 1000 páginas a cinco libros de 200 páginas que sean basura para el lector.  Porque los gustos no son iguales para todos, unos podemos disfrutar con las aventura de Leopold Bloom y Stephen Dedalus por Dublín, mientras a otros les van las historias de mujeres abandonadas que encuentran al hombre perfecto, o sobre un hombre abandonado que encuentra un cuarto rojo con látigos, o que hablan de encontrar un pergamino perdido en una basílica de Aragón, que te llevará a descubrir que JFK era el hijo ilegítimo de un Caballero Templario que se ponía de cocaína hasta las cejas hasta que encontró el Santo Grial en una cueva del Priorat.

Prefiero pasar horas viendo algo que me gusta, aunque sean muchas horas, que pasar ese tiempo con otras actividades que no me aportan nada.  En mi caso, prefiero ver un partido de béisbol que uno y medio de fútbol, por ejemplo.  O tres horas de béisbol antes que un minuto de Gran Hermano -si Orwell levantara la cabeza y vieran como utilizan su nombre en vano, pillaría una caja de botellas de bourbon y volvería al más allá-.  Somos libres de invertir nuestros minutos donde queramos.

Por eso me sorprende esa nueva filosofía de querer acortar los partidos, para traer más aficionados, que se engancharán a un deporte si el partido dura dos horas y media, pero no lo verán si dura tres horas.  Si, esa es la teoría, reducir el tiempo hace mejor el espectáculo, cuando el razonamiento debería navegar a la inversa, si algo es bueno mejor que dure más.  Pero no, “la idea es traer aficionados a algo que no les gusta mucho porque no perderán tanto tiempo con ello.”  ¿Han leído la frase anterior?  Esa estrategia carece de cualquier sentido, atraer aficionados acortando los partidos, joder, si les gusta les encantará ver los partidos, y desearán que duren más y más tiempo, y si se les hace largo y aburrido es que el deporte no les atrae, no hay más.  Señores, que los partidos de cricket pueden durar tres días, y los aficionados al cricket están encantados, tres días, no tres horas, tres días.

 

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