Tommy John: La cirugía que revolucionó al béisbol

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En 1974, el Dr. Frank Jobe recuperó la carrera deportiva de un pitcher llamado Tommy John gracias a un procedimiento quirúrgico innovador en ese entonces.

¡Vamos a hacerlo! Exclamó el lanzador Tommy John. Fueron las palabras que marcaron un hito en el béisbol y en la medicina deportiva al final del siglo XX. En el consultorio médico del Dr. Frank Jobe se encontraban él y su paciente, en este caso, el referido lanzador zurdo del Los Angeles Dodgers.

El contexto nos lleva al Verano de 1974, Tommy John estaba realizando una magnífica labor en la temporada en curso. Su equipo se disputaba el liderato de la División Oeste de la Liga Nacional ante nada más y nada menos que los Cincinnati Reds, “La Gran Maquinaría Roja” de los 70s. John acumulaba un récord de 13-3 en ganados y perdidos, con 2.59 de ERA. Hasta que un día de julio, haciendo una aparición en el montículo de lanzamientos, sintió un “pop” en su codo izquierdo posterior a un pitcheo. Emitió un quejido y al instante refirió dolor en dicha articulación. Un mal presentimiento rondaba en el ambiente, el médico del equipo acudió a su auxilio, realizó una exploración física que corroboró la inestabilidad de esa región. El diagnóstico presuntivo fue, lesión del Ligamento Lateral Interno del Codo. El pitcher salió del juego. Más tarde dicho diagnóstico fue confirmado.

John se encontraba muy serio y pensativo en los días siguientes, a sus 31 años de edad, había visto como muchos de sus colegas lanzadores se retiraban de forma prematura de su carrera deportiva debido a esta terrible lesión. Un desgarro en las fibras que componen a ese ligamento, es una lesión muy grave desde el punto de vista functional para la extremidad perjudicada dependiendo de la magnitud del rasgado de esas fibras. Si el daño es leve, quizás con el reposo vuelvan a sanar y el lanzador prolonga su carrera. Pero si el daño es severo, solo la cirugía intentará resolver el problema. Hasta ese entonces no se conocía dicha cirugía. El fantasma del retiro rondaba la trayectoria del pitcher.

Fue así que el facultativo Frank Jobe le hizo la propuesta a Tommy John. “Puedo ofrecerte una cirugía e intentar reemplazar el ligamento dañado” le dijo al lanzador. “Tomaremos un pedazo de ligamento sano de otra parte de tu cuerpo y la injertaremos en el sitio lastimado”. Jobe era un reconocido ortopedista de la ciudad de Los Angeles, él conocía bien que otros colegas suyos estaban salvando extremidades empleando esa técnica quirúrgica, pero no se había realizado jamás en un codo. Pensó que él podría trasladar esa técnica al ligamento dañado en el codo de un lanzador. La tasa de éxito pronosticada era 1 de 100.

Valía la pena correr el riesgo, John aceptó la propuesta con el firme pensamiento que ese 1% era su única esperanza de poder continuar practicando el deporte de sus amores. “Él miró alrededor de mi consultorio, me vio a los ojos y asintió” años más tarde mencionó Jobe cuando describió aquel momento. Manos a la obra, el día de la cirugía llegó y Jobe se hizo acompañar de su colega Herbert Stark. Tras una hora y media de procedimiento dieron por finalizada la cirugía.

Tommy John empezó su recuperación estimada en 18 meses. Durante todo este tiempo, el doctor Jobe no operó a nadie más de la misma cirugía, deseaba estar al tanto de todos los detalles de la recuperación de su paciente y ver si realmente sería una opción exitosa para otros lanzadores. A unos meses del procedimiento, cuando empezaba a realizar rehabilitación de la articulación una recaída puso en riesgo todo el esfuerzo. John comenzó a referir dolor en el codo, Jobe analizó la situación y concluyó que el nervio reparado quirúrgicamente estaba atrapado por el tejido de cicatrización y tuvo que ser reintervenido para lograr liberar dicho nervio. A partir de ese momento, todo fue viento en popa, el pitcher ya no presentó retroceso y en la temporada de 1976 reapareció.

¿Pero fue exitoso? Ustedes decidan. En su carrera previa, John nunca había sido capaz de ganar 20 juegos en una sola temporada, tras su recuperación lo consiguió en tres diferentes campañas, 1977, 1979 y 1980. Fue capaz de lanzar 14 años más y se retiró a los 46 años de edad, demostrando una gran longevidad deportiva. En honor a él, esta cirugía se conoce como: “cirugía Tommy John”, habiendo sido el primer paciente intervenido y de forma exitosa. El Dr. Jobe hasta los 2 años siguientes fue que intervino a su segundo paciente, curiosamente no fue un pitcher de béisbol, sino un atleta de lanzamiento de jabalina. Sin embargo, a partir de ahí fueron cada vez sus intervenciones en una gran cantidad de lanzadores. La tasa de éxito actualmente oscila en alrededor del 90%.

Muchas carreras ilustres han prevalecido gracias a esta cirugía. Imagina al mágico béisbol, lleno de peloteros ejemplares, sin haber visto nunca lanzar a Mariano Rivera o ver al fenomenal Stephen Strasburg retirarse a los 21 años de edad sin haber siquiera lanzado una temporada completa en Grandes Ligas. Piensa en John Smoltz abandonando al deporte a mitad de su vida deportiva. Todos ellos fueron intervenidos quirúrgicamente en algún momento del codo por esta lesión. Mariano Rivera incluso tres años antes de debutar en la Gran Carpa. Ésto solo por mencionar a tres grandes, pero la lista comprende a más de mil jugadores.

El Dr Jobe ya no está con nosotros, falleció en 2014 a la edad de 88 años. El impacto logrado por su legado es incalculable en el béisbol y en la medicina deportiva, su intervención revolucionó a todo un deporte. Hoy en retrospectiva, muchos deportistas, equipos profesionales y aficionados al béisbol le debemos algo a este genial ortopedista. El Salón de la Fama de Cooperstown aún tiene una deuda pendiente con el talentoso galeno, debe encumbrarlo al lado de otros inmortales del béisbol. Nuestro reconocimiento para un caballero que ha trascendido gracias a sus conocimientos científicos puestos a disposición de una rama deportiva. Honor a quien honor merece.