Un nuevo inquilino en el banquillo de los Red Sox: Alex Cora.

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Las consecuencias tras la eliminación de los Red Sox no se hicieron esperar. El 9 de octubre se perdía el cuarto y definitivo partido ante los Astros. El 11 se hacía oficial que John Farrell no continuaría como entrenador en 2018. No fue una noticia sorprendente. Incluso podríamos decir que lo raro fue de se decidiera apostar por él para el 2017.

De esta manera se pone fin a una relación de cinco años que desde un punto de vista objetivo ha sido buena: Boston ha ganado tres títulos de División y unas Series Mundiales. Unos éxitos a los que la Red Sox Nation no está acostumbrada (o no lo estaba hace quince años).

No obstante, hay muchos peros sobre la gestión de Farrell y la impresión es que siempre tuvo a su disposición un roster talentoso al que prácticamente cualquiera le hubiera sacado rendimiento. Además convendría matizar que los éxitos vinieron durante una de las etapas más oscuras de los Yankees, bestia negra histórica de la franquicia de Nueva Inglaterra.

Lo primero sería decir que en los dos años en los que no ganó la División ocupó la última plaza de la misma y el equipo estuvo muy lejos de competir. Farrell no supo pulsar la tecla adecuada para generar cambios.

Su mayor victoria, la conquista de las Series Mundiales en 2013, nunca se consideró suya. Se atribuyó todo el mérito a un grupo de veteranos que consiguieron crear una química especial. De hecho, una de las críticas más duras hacía Farrell ha sido que solo sabía comunicarse con jugadores experimentados. Travis Shaw, que salió el pasado invierno rumbo a Milwaukee, reconoció que las pocas explicaciones dadas por Farrell desconcertaba mucho a los jugadores jóvenes del equipo. Parece ser que el entonces manager no hablaba con sus jugadores después de modificar su posición en el orden de bateo o sacarlos del lineup.

Farrell durante las World Series del 2013 será sustituido por Alex Cora
Farrell durante las World Series del 2013.

Otro de sus grandes problemas ha sido el manejo de los relevistas. Es cierto que si repasamos los números del bullpen en los últimos cinco años vemos que no son catastróficos, pero ha habido muy malas decisiones en determinados momentos. La más reiterada ha sido la terquedad de no utilizar a Craig Kimbrel fuera de la novena entrada.

Por último, tenemos que decir que Farrell nunca ha contado con el respaldo del vestuario. Es un manager que podríamos definir como de la vieja escuela, pero ni sus propios jugadores han respetado sus galones. Las «broncas» con Wade Miley en 2015 y Drew Pomeranz en 2017 en pleno dugout nos hacen preguntarnos sobre lo que puede haber pasado en la privacidad del clubhouse.

Como hemos dicho más arriba la salida de Farrell no sorprende. Dombrowski, actual mandamás de los Red Sox, no lo eligió. Se lo encontró cuando tomó posesión del cargo y es natural que quisiera elegir un hombre que se adecuara más a sus gustos.

Dos viejos conocidos de su etapa en Detroit sonaron con cierta fuerza. Por un lado, un joven Brad Ausmus al que el propio Dombrowski nombró manager de los Tigers en 2014. El otro fue Jim Leyland, en principio retirado desde 2013, pero al que parece que le ha vuelto a picar el gusanillo de los banquillos. Su rol como manager del Team USA en el último World Baseball Classic lo demuestra.

También el nombre de Ron Gardenhire estuvo en las quinielas. Entrenó a los Twins entre 2002 y 2014 con un galardón de Manager del Año en 2010 y ha sido el bench coach de los Dbacks durante el 2017. El pasado 20 de octubre los Tigers anunciaban que se hacían con sus servicios.

No se descartó elegir a alguien de la casa. Sonaron Jason Varitek y Gary DiSarcina, bench coach de Farrell en 2017 y Manager del Año en las Menores en 2013 cuando entrenaba a los Pawtucket Red Sox.

A pesar de todos los candidatos mencionados anteriormente hubo uno que sonó siempre con más fuerza: Alex Cora. El bench coach de los Astros apareció desde un primer momento como favorito para hacerse con el cargo. Los Red Sox no eran el único equipo que lo quería. Nationals y Mets también andaban tras él. El pasado 22 de octubre la noticia se hacía oficial: firmaba con Boston para las próximas tres temporadas.

Alex Cora fue un infielder defensivo que se desempeñó en las Mayores entre 1998 y 2011. Nunca fue un jugador importante y su mayor éxito llegó precisamente con los Boston Red Sox. En 2007 formaba parte del equipo que se impuso a los Rockies en las Series Mundiales. Tras su retirada trabajó como analista para la ESPN, hasta que en 2016 A.J. Hinch le «convenció» para que se uniera a los Astros.

Parece que Alex Cora es todo aquello que Farrell no era. Su labor en Houston demuestra la facilidad que tiene para desarrollar a jugadores jóvenes, y su función como General Manager de Puerto Rico deja patente su capacidad para generar sentimiento de equipo.

«Es muy inteligente. Es capaz de ver todas las facetas del juego,» ha dicho de él A.J. Hinch. «Ha conectado realmente bien con los jugadores y ha pasado mucho tiempo desarrollando relaciones con ellos y siendo un enlace entre ellos y los entrenadores».

La elección de Alex Cora también puede ser una gran ayuda para los jugadores hispanos. Es totalmente bilingüe y ha actuado como traductor en algunas ocasiones. Su papel fue clave en la adaptación de Yuli Gurriel a los Astros. Seguro que Devers agradece su llegada. Incluso Rusney Castillo, ese outfielder cubano que cobra unos once millones de dólares por no jugar, podría volver a contar con una oportunidad. Cora lo ha entrenado en varias ocasiones en la Liga Invernal portorriqueña y confía en él.

Además, Alex Cora conoce a la prensa de Boston y a la gerencia por los tres años que pasó como jugador en la franquicia.

Los Red Sox tenían en Torey Lovullo a un candidato idóneo y lo dejaron marchar hace un año. Han tenido suerte y parece que han encontrado a otro caramelito. Veremos cómo sale. Alea jacta est.

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