Atlanta Braves. Historia de los equipos MLB

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Si en nuestra entrega anterior hablábamos de uno de los equipos más jóvenes de la liga, los Arizona Diamondbacks, esta vez vamos al otro extremo ya que nos toca hablar de la franquicia aún en funcionamiento más antigua, los Atlanta Braves, fundada en 1871, y que, en sus 147 años de historia ha vivido épocas en las que prácticamente era un miembro olvidado de la MLB y otras en las que estableció registros de éxito continuado sin precedentes (aunque sólo le sirviera para levantar un título). En 1953 fueron pioneros en ese frenesí de cambios de ciudad que tuvo lugar en las siguientes dos décadas y, de hecho, es el único club que ha sido campeón representando a 3 ciudades diferentes.

En todo ese tiempo también pudo ver como el que para muchos es el mejor jugador de todos los tiempos se despedía con una última jugada magistral, y como otro de los más grandes superaba el gran record del primero en una noche mágica en el sur profundo de los Estados Unidos. Nos toca hablar de los Atlanta Braves

Atlanta Braves

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Nombres del equipo

  • Boston Red Stockings (1871-1875): Los Braves se consideran la franquicia más antigua de Estados Unidos y son, de hecho, más antiguos que la propia Liga Nacional, ya que antes de la creación de ésta eran miembros de la extinta National Association. Los Red Stockings fueron los grandes dominadores de la competición, ganándola 4 veces en esos 5 años y, cuando no lo hicieron, quedaron segundos a tan solo 2 victorias del ganador. Eso sí, eran otros tiempos con promedios de bateo del equipo que llegaban a .338 y con temporadas que duraban entre 30 y 79 partidos (se llevaron el título en 1875 con un balance de 71-8).
  • Boston Red Caps (1876-1882): Los de Boston cambiaron su nombre cuando se fueron a la Liga Nacional en su año inaugural, siendo hoy en día junto a los Cubs la única franquicia fundadora que sigue en competición
  • Boston Beaneaters (1883-1906): Nuevo cambio de nombre que hace referencia a un plato de alubias típico de la región. Los Beaneaters de esas dos últimas décadas del siglo XIX tuvieron varios altibajos, pero fueron exitosos en general ganando 8 veces el título de la mano de grandes jugadores como Hugh Duffy, Jim O´Rourke, Billy Hamilton, Old Hoss Radbourn y Kid Nichols.
  • Boston Doves (1907-1910): El equipo de la Nacional dejó de llevar medias rojas (algo que adoptaría el equipo de la Americana y que hoy conocemos con un nombre de quizás os suene: Boston Red Sox) para pasar a llevar un uniforme completamente blanco y asumieron el nombre Doves (“Palomas”), haciendo referencia también a que el dueño se llamaba Dovey.
  • Boston Rustlers (1911): Los “Ladrones de ganado”. En realidad, el nombre se inspiró en que el nuevo dueño se apellidaba Russell.
  • Boston Braves (1912-1935): La historia de este nombre es más compleja. El nuevo presidente del club era miembro del Tammany Hall, una sociedad política de la época, que recibía su nombre de un jefe indio y se hizo la asociación con el equipo de béisbol.
  • Boston Bees (1936-1940): El cambio de nombre fue un intento de una nueva directiva para revitalizar a un equipo que llevaba siendo un desastre desde el cambio de siglo y que vio como la Gran Depresión disminuía aún más la ya de por sí pobre asistencia al estadio.
  • Boston Braves (1941-1952): Una nueva directiva tomó las riendas del club y volvió al nombre anterior (lo de Bees tampoco tuvo mucho efecto), que ha seguido ligado al club en ambas relocalizaciones y que ha ayudado a inspirar tradiciones como el “Tomahawk Chop”.

 

  • Milwaukee Braves (1953-1965)
  • Atlanta Braves (1966-Presente)

Estadios del equipo

  • South End Grounds (1871-1914)
  • Braves Field (1915-1952): Llevada por el éxito de los “Miracles Braves”de 1914, la directiva decidió construir el estadio más grande del momento (40.000 espectadores) y el primero en costar $1 millón, confiando en que los triunfos se irían sucediendo. Sin embargo, el recinto sólo vería tres ediciones más del clásico de otoño y dos de esas serían de la mano de ls Red Sox que disputaron las ediciones de 1915 y 1916 en el Braves Field al tener mucha más capacidad que Fenway Park. Por lo demás, el estadio le quedaba enormemente grande a un equipo siempre entre los peores de la Liga y con enormes problemas para atraer público, manteniéndose siempre a la sombra de sus vecinos.
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Braves Field

 

  • Milwaukee County Stadium (1953-1965): El primer estadio financiado completamente con fondos públicos, sirvió para atraer un equipo de las Majors, dando lugar a una relocalización que abrió la veda para otras muchas en un puñado de años ¿A qué se debió ese vendaval de cambios? Pues a que la llegada a Wisconsin tuvo un éxito sin precedentes. En apenas 13 partidos en casa, los Braves ya lograron que pasaran por taquilla tantos espectadores como en todo 1952 en Boston. En total, la asistencia pasó de 281.278 aficionados a 1.826.397 en una sola temporada, pero con muchos kilómetros de por medio. Tantos dólares en caja provocarían muchos corazones rotos en muchas ciudades en los siguientes años.
  • Atlanta-Fulton County Stadium (1966-1996): Los años gloriosos de los Braves en Milwaukee con parque lleno hasta rebosar no durarían mucho y en apenas 10 años la asistencia volvía a estar por debajo del millón. Un nuevo grupo compró el equipo y se encontró con una ciudad de Atlanta deseosa de recibir un equipo de las Ligas Mayores y abrir la puerta del sur del país al nivel máximo del béisbol.
  • Turner Field (1997-2016): ¿Recordáis que Atlanta acogió los Juegos Olímpicos de 1996? Como ocurre en cada edición hay que pensar en qué hacer con el estadio olímpico. ¿Qué se les ocurrió en Atlanta? Pues medio desmantelar el recinto y montar un nuevo estadio de béisbol para los Braves. Una plantilla que estaba en medio de una de las rachas victoriosas más grandes de todos los tiempos se merecía un hogar a la altura.
  • SunTrust Park (2017-Presente)

Títulos de las World Series

  • 1914: La edición de los “Miracle Braves”. Un equipo que llevaba más de una década sin tener un record positivo y que apenas 3 años antes había perdido 107 partidos se presentaba con buenos fichajes como el de Johnny Evers, el miembro de la mítica combinación Tinker-to-Evers-to-Chance de los Cubs de principios de siglo. Sin embargo, la cosa no empezó bien para el equipo y el 4 de julio tenían un record de 26-40, a 15 partidos de los líderes Giants. A partir de ahí los Braves fueron imparables, incluso para las grandes mentes del deporte, ya que el resto del año tuvieron un balance de 68-19 (para terminar el año 94-59) y no solo alcanzaron si no que terminaron sacando 10 partidos a los Giants de John McGraw para continuar extendiendo su poderío en la postemporada consiguiendo el primer barrido en la historia de las World Series ante los Athletics de Connie Mack.
  • 1957: La luna de miel de los Braves con Milwaukee llegó a su clímax en 1957 gracias al brazo de Warren Spahn (21W) y el bate de Eddie Mathews (32HR) y, sobre todo, el de Hank Aaron que se ganó el MVP con un promedio de .322, 44HR y 132RBI. De nuevo tocó remontar al líder de la NL, en este caso los Cardinals. En las World Series en rival fueron los Yankees de Berra Mantle y compañía. Los hitters de los Braves no llamados Aaron sólo batearon para .183, pero el de Mobile se encargó (junto a Lew Burdette que lanzó 3 partidos completos, todos ganados, 2 de ellos por shutout) de llevar el título a Wisconsin en 7 partidos con .393 y 3HR, convirtiendo a los Braves en el primer equipo no neoyorquino en levantar el trofeo desde 1948.
  • 1995: Los grandes Atlanta Braves de los 90 y principios de los 2000 ganaron su único título liderados por el mágico tridente de Maddux, Glavine y Smoltz (entre los 3 acumularon un WAR de 19.1). Destrozaron a sus rivales en el este de la Nacional, sacándoles más de 20 partidos a todos y acabaron ganando a los Indians en 6 partidos en el Clásico de Otoño después de que el del año anterior se cancelase por la huelga de los jugadores.

Mejor época

No hay duda de que el traslado a Milwaukee desde Boston fue un éxito. Pasaron de un estadio vacío a ser el equipo con más espectadores en el periodo 1953-1957 (más de 10 millones, casi tres más que el segundo en la lista, los Yankees) y del sótano de la clasificación a competir por todo. Ya en su primer año en la ciudad norteña acumularon 92 victorias, iniciando una racha de 14 temporadas con balance positivo incluyendo dos presencias en las World Series (y se quedaron a un partido de sumar una aparición más) y un título mundial. Estos Braves ganaban porque eran muy buenos. Warren Spahn, Lew Burdette, Bob Buhl, Hank Aaron y Eddie Mathews eran el corazón de un equipo que cambió el béisbol con una relocalización tan exitosa. Sin embargo, este periodo de amor entre equipo y ciudad se diluyó en unos pocos años y el equipo volvió a haver las maletas tras la temporada 1965.

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Glavine, Smoltz y Maddux

La mejor época no puede ser otra que ese mágico periodo de 1991 a 2005. La estancia en Atlanta no había sido excesivamente exitosa para los Braves con sólo dos títulos de división en 1969 y 1982 (ambos, curiosamente, como miembros de la NL Oeste, ya que no pasaron a la mucho más lógica a nivel geográfico NL Este hasta 1993, debido a la concentración de equipos con rivalidades históricas en el noreste y medio oeste), siendo por lo general un equipo bastante mediocre, manteniéndose en la parte baja de la clasificación.

Todo cambió en la mágica temporada 1991. Tan sólo un año después de acabar 65-97 y últimos de división, los Braves dieron un giro completo y sumaron 29W más para pasar de últimos a primeros y disputar sus primeras WS en 34 años, donde se enfrentaro a los Minnesota Twins (que también venían de quedar últimos el año anterior). ¡Y qué World Series! El histórico HR de Kirby Puckett en extra innings del 6º partido y el ya legendario duelo entre John Smoltz y Jack Morris y su shutout de 10 entradas para llevar el título a Minneapolis. Pese a la derrota los años de gloria de los de Georgia no habían hecho más que comenzar. Ganarían 14 títulos de división consecutivos: 3 en la Oeste entre 1991 y 1993 y 11 en la Este entre 1995 y 2005 (descontamos la temporada 1994 cancelada por la huelga y en la que iban segundos a 6 partidos de los Expos), ganando 100 o más partidos 6 veces y 90 o más 13 veces.

Estos años de laureles siempre estarán unidos a los mismos nombres. En el montículo dominaba uno de los mejores tríos de la historia con Tom Glavine, Greg Maddux y John Smoltz que acumularon 6 Cy Young. Entre los jugadores de posición encontramos a gente de la talla del 10 veces Gold Glover Andruw Jones y al último gran icono de la franquicia del indio: Chipper Jones. La siguiente pieza clave hay que buscarla en el dugout. Ahí los Braves tenían a uno de los grandes managers de la época en Bobby Cox. El de Tulsa pasó más de 20 años en el banquillo de Atlanta, convirtiéndose en el 4º manager con más victorias en la historia de la MLB.

El puzle se completaba con el hombre que firmaba los cheques. Ted Turner compró el equipo en 1976 y empezó a emitir sus partidos por el canal WTBS que alcanzaba todo el país y a promocionar el club como el “Equipo de América” lo que les generó un amplio seguimiento por todo Estados Unidos. Turner vendería su compañía (que incluía a los Braves) a Time Warner en 1996 y su rol como jefe iría disminuyendo hasta que Liberty Media compró la franquicia en 2007.

Pese a toda la gloria alcanzada en la regular season, a estos Braves siempre se les colgará el sambenito de no haber podido convertir tantos títulos de división en mas campeonatos mundiales. Además de en 1991 y 1995 alcanzarían las Series Mundiales en 1992, 1996 (perdidas ambas en 6 partidos) y en 1999 (barridos por los Yankees). 4 veces caerían en la NLCS (1993, 1997, 1998 y 2001), siendo eliminados el resto de veces en la NLDS, incluyendo 4 veces consecutivas entre 2002 y 2005. Es lógico que siempre se les achaque esa falta trofeos en las vitrinas. Son muchas presencias en la postemporada y lo que se recuerda, al fin y al cabo, es la foto del campeón levantando el Trofeo del Comisionado; pero estamos ante uno de los casos de excelencia deportiva de la historia y eso debe tener también su reconocimiento y su hueco en los anales del deporte. Sobre todo, porque en ocasiones los rivales tuvieron que dar lo mejor de sí mismos para derrotar a los Braves, como aquella noche de 1991 en la que Jack Morris tuvo que lanzar el partido de su vida. Pero eso es sólo un ejemplo. Quizás con algún pequeño cambio en un par de partidos, estaríamos hablando de una de las grandes dinastías de la historia del deporte.

Peor época

Las largas épocas victoriosas de los Bravos han estado intercaladas con épocas aún más largas de mediocridad. Los últimos años en Milwaukee fueron relativamente exitosos, siempre con records positivos, pero sin pasar de la mitad de la tabla. El problema estaba en las gradas, con una afición que se desenganchó tan rápido como se volvió loca con el club a su llegada y una asistencia que cayó en picado. Las primeras tres décadas en Georgia fueron también bastante malas. Exceptuando las ya mencionadas victorias en la división Oeste en 1969 (primer año de separación divisional) y en 1982 (cuando Dale Murphy se echó el equipo a las espaldas) el equipo se adueñó de los últimos puestos. La historia de 1982 es curiosa ya que empezaron ganado los 13 primeros partidos y luego perdieron 5. A continuación se asentaron en el primer puesto hasta que, para hacer más hueco al cada vez más numeroso público que acudía al Atlanta-Fulton County Stadium, Ted Turner mandó quitar el teepee de Chief Noc-A-Homa, la “mascota” del equipo. Por supuesto, el equipo perdió 11 partidos consecutivos. Pese a que la afición convenció a Turner de volver a traer al Chief, la división se convirtió en un tira y afloja entre Braves, Dodgers y Giants en un año plagado de rachas positivas y negativas de todos los implicados, hasta que Atlanta se llevó el gato al agua en el último suspiro.

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No obstante, el premio se lo tienen que llevar los calamitosos Boston Braves. Dejando de lado el milagro de 1914 y el regreso a octubre en 1948 en un duelo de nativos americanos ante los Indians, el conjunto de Boston simplemente no compitió y vivió a la sombra del sus vecinos más exitosos, los Boston Red Sox, que se ganaron el corazón de la mayoría de aficionados incluso en su propia racha negativa.

De hecho, la mala racha de los Braves empezó en 1901, con la formación de la American League y la fundación de los Red Sox. Tras ser una de las franquicias más exitosas del siglo XIX, los entonces conocidos como Beaneaters vieron como varias de sus estrellas se pasaban a los recién fundados Sox, sin si quiera intentar retenerlas. Los malos resultados llevaron a un carrusel de cambios de propiedad, nombre e incluso colores (perdiendo sus distintivas medias rojas, que adoptó el conjunto de la AL), pero nada cambió en la columna de victorias. Entre 1903 y 1912, sólo pasaron una vez de 60 partidos ganados, perdiendo 100 o más 6 veces, registro que repetirían 5 veces más antes de abandonar la ciudad, destacando un catastrófico balance de 38-115 en 1935, el año en que se había fichado a Babe Ruth. Pero no es que hubiera momentos puntuales de especial ineptitud (que los hubo, como los 3 años consecutivos con 100 encuentros perdidos entre 1922 y 1924), es que, en sus más de 50 años en Boston desde el cambio de siglo, los Braves sólo tuvieron un porcentaje de victorias de .500 o mejor en 15 campañas. Sin embargo, la mayoría de esas temporadas se acumularon en el año de los “Miracle Braves” y los dos siguientes, la década de los 30 en la que no consiguieron pasar del 4º puesto y unos pocos años en torno a 1948. Es decir, parecía que los Braves estaban para completar el calendario.

Finalmente, cuando tras esa segunda presencia en las World Series, el equipo entró de nuevo en declive y la asistencia se hundió de casi un millón y medio a menos de 300.000 en apenas 5 años, Lou Perini, dueño del equipo, se llevó al equipo a tierras más verdes buscando más éxito, más público y más dinero.

Mejor pitcher

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Warren Spahn

Obviamente lo fácil es pensar que el mejor pitcher de la historia de los Braves está en el trío formado por Greg Maddux, Tom Glavine y John Smoltz.

Maddux llegó de los Cubs en el 93 y ganó el Cy Young en los 3 primeros años (y hay que añadir otro en su último año en Chicago). En la steroid era logó mantener su ERA por debajo de 3.00 y sus datos de 1.56 y 1.63 en 1994 y 1995 son de los 5 datos más bajos desde el final de la Deadball Era. Su dominio de la strike zone era exquisito y apenas daba walks. Además, fue 8 veces All Star y ganó 18 Golden Gloves, incluyendo en 10 de sus 11 años en Atlanta.

Para los rivales enfrentarse a Maddux no significaba que pudieran relajarse después, ya que les tocaba hacer frente a Glavine. El zurdo tuvo unos inicios duros en las Mayores, pero 1991 supuso también para él el año de la explosión. Es el último lanzador en lograr 3 temporadas seguidas de 20 o más victorias y dominaba el arte de evitar HR como nadie. Fue 10 veces All Star y ganó el Cy Young en dos ocasiones.

Smoltz es el tercero en discordia. Sus números no resultaban tan espectaculares como los de los 2 anteriores, pero era igualmente temido por los rivales, ganando el Cy Young en 1996 con un record de 24-8 y un ERA de 2.94. Tras perderse la temporada 2000 debido a una operación Tommy John, el de Michigan se reconvirtió en closer y en 2002 estableció el record de saves en un año en la NL con 55, antes de lograr otros 45 con un ERA de 1.12 en 2003. Es junto a Dennis Eckersley el único pitcher en lograr al menos 200W y 150SV en su carrera.

Sin embargo, ninguno de los 3 es el pitcher con mayor WAR. Algunos nombres por delante en esta clasificación son los de Phil Niekro (histórico knucklenballer que lanzó más de 300 entradas en varias ocasiones, ganó y perdió 20 partidos en 1979 convirtiéndose en el último pitcher en lograrlo y obtuvo 121W después de cumplir los 40) o Kid Nichols (el gran líder de los triunfantes Braves de finales del siglo XIX, un habitual en eso de lanzar más de 360 entradas y ganar más de 30 partidos por año, acumuló un WAR de 108.3 en sus años en Boston).

El triunvirato tampoco forma la única rotación famosa de la historia de la franquicia. Bob Buhl fue parte clave de otra en los 50 logrando un balance de 109-72 con un ERA de 3.27 en 10 años en Wisconsin. Lew Burdette fue compañero de Buhl y en esa época promedió 17 victorias por temporada, ganó un título de ERA en 1956 (2.70) y lanzó un no-hitter en 1960, todo eso mientras controlaba sus lanzamientos tanto que promedió menos de 2BB/9 en su carrera. El trade que trajo a Burdette se llevó al Bronx a Johnny Sain miembro de otra mítica rotación en los 40 cuando, tras perderse 3 años debido a la guerra ganó 20 más partidos 4 veces en 5 años y en 1948 con 24W, más de 300 entradas y un ERA de 2.60, ayudó a llevar a los Braves a sus primeras WS desde 1914.

La pieza que unió esas dos rotaciones fue Warren Spahn. El zurdo inspiró junto a Sain una de mis frases favoritas relacionadas con el béisbol, aquella que decía que la rotación ideal de Boston era Span and Sain and pray for rain; es decir, “Spahn y Sain y rezar para que llueva” de este modo se aplazarían los partidos y ambos podrían descansar para volver a lanzar. Spahn se perdió 3 años combatiendo (y él si combatió, ganando un Corazón Púrpura y una Estrella de Bronce) y, según muchos, esos años son lo único que le impidió llegar a 400W. Aún así, el de Buffalo logró 363 (6º en la lista de todos los tiempos) en 21 años en las Ligas Mayores, ganando 20 o más 13 veces (la última en 1963, cuando tenía 42 años), un record sólo igualado por Christy Mathewson. 8 veces fue líder de la NL en victorias, 3 más en ERA y 4 en strikeouts. También lanzó 2 no hitters y en 1963, como para demostrar que los años no podían pararle, lanzó 201 pitches en 16 entradas en un partido contra los San Francisco Giants que sólo perdió cuando un HR de Willie Mays puso el 1-0 en el marcador. Volvió tras 4 días de descanso para lanzar un 5-hit shutout ante Houston. Sólo ganó el Cy Young una vez, pero 3 veces más quedó 2º y una 3º (hay que tener en cuenta además que el premio se creó en 1957, a mitad de su carrera y que hasta 1966 se daba uno conjunto para las dos ligas). Donde sí obtuvo buen reconocimiento fue en el All Star, en el que participó 17 veces, y en el Hall of Fame en el que entró en 1973 con casi un 83% de votos, además de tener si número 21 retirado. Es normal, por cercanía en el tiempo y por la racha de títulos, que los nombres de Maddux, Glavine y Smoltz sean los primeros que vengan a la cabeza; pero no hay duda de que “Hooks” se merece el título de mejor pitcher de los Braves.

Mejor bateador

 

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Hank Aaron

Por muy malos que hayan sido los Braves en tramos de su historia, al final es normal que, en tantos años de existencia, hayan tenido en sus filas a grandes bateadores como Hugh Duffy que en 1894 logró un promedio de .440, el más alto de la historia. También han surgido otros nombres a lo largo de este repaso de la historia de los Bravos como Eddie Mathews, Dale Murphy o Chipper Jones. Incluso podríamos tratar la actualidad, hablando de Freddie Freeman. Sin embargo, no hay ninguna duda de quién es el mejor bateador de la historia de club. Y es que ése no puede ser otro que Hank Aaron.

Henry “Hank” Aaron nació en Mobile, Alabama y en noviembre de 1951 fichó por los Indianapolis Clowns de las Negro Leagues, pero para junio de 1952 los Braves le descubrieron y le mandaron a las Ligas Menores para que continuara su formación. Uno de los equipos afiliados por los que pasó fueron los Jacksonville Braves y, junto a otros 4 jugadores negros ayudó a integrar la South Atlantic League. En el tiempo que pasó en Jacksonville, en el Sur profundo, Aaron pudo experimentar los insultos, amenazas y ataques que había sufrido Jackie Robinson al integrar las Mayores.

En 1954 debutó en las Mayores y ahí se dio inicio a una carrera legendaria. En esa primera temporada bateó para un promedio de .280. Pero sólo era un indicativo de lo que iba a lograr, ya que a lo largo de su carrera batearía para más de .300 14 veces, lo que le ayudó a acumular 3771 hits en su paso por Las Mayores, colocándole 3º en lista histórica de la MLB, sólo por detrás de otros dos iconos como son Pete Rose y Ty Cobb. En ese año rookie también logró un OPS+ justo por encima de la media, 104. No volvería a marcar un registro inferior a 141 hasta 1974, cuando tenía 40 años. Pero si por algo se recuerda al Hammer es por su habilidad para lograr Home Runs, categoría en la que lideró la NL 4 veces. 1954 sólo traería 13 para él en 122 partidos. Y eso sí que era sólo un espejismo. 8 veces lograría 40 o más y, cuando se retiró, había acumulado 755, cifra que sólo ha logrado superar Barry Bonds. Aaron no sólo dominaba con el bate, si no que también destacó en la defensiva, logrando 3 Golden Gloves.

Sin duda su mejor año fue 1957. A una línea de bateo de .322/.378/.600, añadió su primer título de líder de HR, al pegar 44 y su único MVP. En las World Series, como ya hemos contado, se echó el equipo a la espalda y ganó su único campeonato mundial (sólo aparecería 2 veces más en la postemporada: en 1958, cuando los Brewers perdieron 4-3 ante los Yankees y en 1969 cuando los Atlanta Braves fueron barridos por otro equipo milagroso, los Mets, en la primera edición de la NLCS). Todo ello, en una ciudad que Aaron adoraba tras el calvario que tuvo que sufrir en el sur del país y que vivía el momento culminante de su breve historia de amor con el equipo.

Aaron se mudó con la franquicia a Georgia, donde dejó uno de los momentos mas especiales de la historia del deporte al superar el record de Home Runs de Babe Ruth. Finalmente, en 1975 volvió a Milwaukee en un traspaso que le llevó a jugar 2 años más como DH de los Brewers. Una carrera impresionante que le reportó muchos honores, incluyendo tener su número 44 retirado tanto por los Braves como por los Brewers, ser seleccionado para el Hall of Fame en 1982, el premio Hank Aaron que creó la MLB en 1999 para reconocer al mejor jugador ofensivo de cada liga y la Medalla de Honor presidencial que le otorgaron en 2002. Merecidos reconocimientos para uno de los mejores de la historia.

Mejor manager

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Bobby Cox

Por el banquillo de los Braves han pasado algunos de los grandes nombres de la historia, como Bill McKechnie o Casey Stengel, y otros menos famosos (por lo menos en el rol de manager) como el propio Ted Turner que asumió el rol en un solo partido (que perdió) en 1977.

Incluso estuvieron a punto de ser entrenados por Babe Ruth. El sueño del Bambino era ser manager en las Mayores y pasó toda la temporada 1934 haciendo público ese deseo en la prensa. Lon Yankees no estaban dispuestos a concedérselo y, al ver como sus números caían, le abrieron las puertas para que lo buscara en otro lado. Emil Fuchs, dueño de unos Braves que estaban mejorando de la mano de McKechnie tras muchos años de penurias, le lanzó un farol. Además de jugar, le nombraría asistente del manager y vicepresidente, para luego darle las riendas del dugout. Ruth empezó con un Home Run en su primer partido, pero pronto quedó claro que ya no era el de antaño (el 24 mayo llevaba .153, con 3HR y 5RBI) y que la oferta de Fuchs sólo era un engaño para ficharle y traer más público al estadio. El día 25 sería el último acto glorioso de su carrera: 4-de-4, 6RBI, y 3HR, incluyendo un batazo de 600 pies. Sería una despedida adecuada para el jugador que revolucionó el deporte con su poder y que, vistiendo el uniforme de los Braves, completó su marca de 714HR que sería superado por otro hombre con la misma camiseta 39 años después.

Sin embargo, ni los grandes, ni los desconocidos, ni los ficticios han podido llevar al club a postemporada. Y es que son pocos los skippers que lo han logrado: George Stallings en 1914, Billy Southworth en 1948, Fred Haney en 1957 y 1958, Lum Harris en 1969, Joe Torre en 1982 y Fredi González en 2013 lo consiguieron y, por tanto, serían candidatos al reconocimiento. Sin embargo, nos encontramos de nuevo ante una decisión fácil. Y es que falta un nombre en esa lista, un hombre que llevó a los Braves a Playoffs 14 veces, es el entrenador con más partidos dirigidos y victorias logradas con la camisola blanca y, desde 2014, es también miembro del Hall of Fame. Hablamos, por supuesto, de Bobby Cox.

Tras una breve y poco exitosa carrera como jugador, pasó al trabajo de técnico, tanto en la Liga Venezolana como en las Ligas Menores. En 1978 los Braves llamaron a su puerta para que se hiciera cargo de un equipo sumido en otro de sus largos periodos de oscuridad y que, el año anterior tuvieron un record peor que los debutantes Seattle Mariners. El balance de esta primera etapa en Atlanta no fue excesivamente exitoso, con un registro 266-323 en 4 años y con sólo una temporada por encima de .500 (1980 cuando acabaron 81-80). Sin embargo, con su trabajo con jugadores como Dale Murphy sentó las bases para que la franquicia ganara su división en 1982. Y esta buena labor de desarrollo es algo que no pasó desapercibido a lo mandamases de club, como demuestra que, al ser preguntado por el posible sustituto de Cox, Ted Turner dijera que “si no lo acabara de despedir, sería Bobby Cox, necesitamos a alguien como él por aquí”.

En 1982 Cox llegó a Toronto y en los cuatro años que pasó allí convirtió a los Blue Jays, que eran un joven equipo de expansión, en campeones de su división en 1985 (aquí ya demostró sus problemas en los playoffs, al caer en la NLCS 4-3 ante los Royals, tras ir ganando la serie 3-1) acumulando un balance de 355-292. En 1986 los Braves volvieron a llamar a su puerta, pero en calidad de GM. El de Tulsa aprovechó para acumular talento (Glavine, Justice, Steve Avery o Chipper Jones entre otros) que le sería muy útil cuando tomó las riendas del primer equipo como entrenador jefe a mediados de la temporada 1990, dejando la gerencia en manos de John Schuerholz, con el que formaría un memorable dúo durante más de 15 años. Luego se sucederían los años de dinastía divisional que quedan para la historia, antes de que Cox se retirara en 2010 como el 4º manager con más victorias en la historia de la MLB con un record de 2504-2001 en temporada regular y 67-69 en postemporada y tras haber acumulado 4 premios de Manager del Año.

Como anécdota, Bobby también es recordado por su temperamento, no en vano, tiene el record de más expulsiones en la historia con 158 y otras tres más en Playoffs.

Hall of Famers

Por un equipo con 147 años de historia han pasado muchos jugadores que han acabado en el Hall of Fame, aunque muchos sólo han tenido una presencia testimonial: Ruth, por ejemplo, sólo disputó 28 partidos con el equipo y Cy Young 11. Por eso, vamos a centrarnos en los jugadores que, o bien tienen su placa con la gorra de los Braves, o han disputado la mayoría de su carrera con ellos.

  • George Wright: Seleccionado por el Centennial Committee como pionero y ejecutivo, fue una de las estrellas de los grandes equipos de Boston de la década de 1870.
  • Hugh Duffy: Elegido por el Old Timer Committe en 1945.
  • Tommy McCarthy: Elegido por el Old Timer Committe en 1946. Uno de los “Heavenly Twins” junto a Duffy. Formaron uno de los dúos más famosos de su época como lideres ofensivos de los Beaneaters de la década de 1890.
  • Kid Nichols: Elegido por el Old Timer Committe en 1949.
  • Rabbit Maranville: Elegido en 1952 con el 82,9% de los votos. Recordado sobre todo por su defensa en el shortstop, pieza clave de los “Miracle Braves” de 1914.
  • John Clarkson: Elegido por el Veteran´s Committee en 1963. Uno de los grandes pitchers del siglo XIX. Lanzó más de 400 entradas 6 veces, una vez más de 500 y otra más de 600: también ganó más de 30 partidos 6 veces, incluyendo 49 en 1889 y 53 en 1885.
  • Warren Spahn: Elegido en 1973 con el 83,2% de los votos.
  • Eddie Mathews: Elegido en 1978 con el 79,4% de los votos. Único en jugar con los Braves en las 3 ciudades, formó una de las mejores duplas de poder en la historia con Hank Aaron en los años dorados de Milwaukee. Ty Cobb dijo que poseía uno de los pocos swings perfectos que había visto y seguro que ese bateo le ayudó a lograr sus 512HR.
  • Hank Aaron: Elegido en 1982 con el 97,8% de los votos.
  • Vic Willis: Elegido por el Veteran´s Committee en 1995. Pitcher del cambio de siglo famoso por su curveball. Pese a sufrir la pérdida de talento de los Braves a partir de 1900, ganó 20 o más partidos 8 veces.
  • Phil Niekro: Elegido en 1997 con el 80,3% de los votos.
  • Frank Selee: Elegido por el Veteran´s Committee en 1999. Uno de los mejores managers del siglo XIX, ganó 5 campeonatos con los Beaneaters. Se retiró con un porcentaje de victorias de .598, el 4º más alto de la historia.
  • Greg Maddux: Elegido en 2014 con el 97,2% de los votos.
  • Tom Glavine: Elegido en 2014 con el 91,9% de los votos.
  • Bobby Cox: Elegido por el Veteran´s Committe en 2014.
  • John Smoltz: Elegido en 2015 con el 82,9% de los votos.
  • Chipper Jones: Elegido en 2018 con el 97,2% de los votos. La cara visible de la ofensiva de los años 90 no puede ser otra que la de Jones. Un “one-man club” en toda regla que fue elegido por los Braves con el primer pick del draft de 1990, tuvo un breve debut en 1993 con el primer equipo. Tras perderse la temporada 1994 con una lesión de rodilla, 1995 fue su debut definitivo y acabó con un broche de oro al lograr el título de las World Series. A partir de ahí fue el dueño y señor de la 3ª base del Turner Field hasta 2012. Pese a no destacar en la defensa, su ataque era suficientemente peligroso como para crear el pánico en sus rivales; sobre todo en los Mets, su presa favorita (de hecho, uno de sus hijos se llama Shea, en honor al Seha Stadium, el estadio de los Mets que tan bien se le daba). En 19 temporadas en Atlanta acumuló un promedio de .303, con 2726 Hits (2º de la historia de la franquicia), 468 HR (3º), 1623RBI (2º) y 1512 walks (1º) lo que habla de lo completo que era con el bate. Fue 8 veces All Star, además de ser MVP en 1999. Son grandes reconocimientos, pero sin duda, para el último gran icono Brave, no hay ninguno mayor que los otorgados por la franquicia y sus aficionados; como por ejemplo, ver su número 10 retirado o ver lo importante que sigue siendo para todos los que sienten a los Braves como algo muy querido.

Mi momento Braves

En circunstancias normales, el momento más significativo de la historia de un equipo en MLB podría ser su primer título, aunque nos tuviésemos que remontar a los ‘Miracle Braves’ en 1914, o cuando derrotaron en una épica final a los Yankees en 1957 e incluso el único título conseguido por una generación irrepetible de jugadores con representación en el Hall of Fame y que es el último logrado por la franquicia allá por 1995.

Sin embargo, nos decantamos por uno que resulta ser de los más representativos de este maravilloso deporte cuando el superlativo Hank Aaron batía el récord de Home Runs en una carrera del legendario Babe Ruth. Testigo de una portentosa trayectoria marcada por el talento, la perseverancia y una humanidad que se sale de la escala, ‘Hammerin Hank’ fue escalando posiciones en el ranking de mejores pegadores hasta que únicamente Ruth le precedía.

Desgraciadamente, no pocos desalmados consideraron que un negro nacido en Mobile, Alabama, no se merecía superar a un símbolo como el Bambino y el veterano Aaron recibió amenazas de muerte que hicieron temer por su seguridad según se aproximaba el momento clave.

Con un respaldo popular a nivel nacional que ejemplifica lo mejor que llevamos dentro y el reconocimiento público de la viuda de Ruth, Henry Aaron sería capaz de protagonizar dicha hazaña un 8 de abril de 1974 ante su público y en un encuentro televisado a nivel nacional para ocupar su puesto de honor como uno de los mejores que ha dado la historia del pasatiempo nacional.

Fernando Díaz (@FernandoDiazMLB) / Colaborador de La Lata de Maíz y seguidor de los Braves

Aaron pegó 755HR en su carrera, 733 de ellos con los Braves; pero ninguno de ellos fue más especial que el número 715, ese con el que superaba la marca que durante 39 años se antojaba insuperable, la de los 714 de Babe Ruth. Todo un hito que le alzó al olimpo del béisbol, pero que vino precedido de mucho sufrimiento. Y es que estamos hablando de una época convulsa en la que lucha por los derechos civiles de los ciudadanos afroamericanos aún estaba muy reciente y de una zona del país, el Sur profundo, en la que pocas cosas podían sentar peor que ver a un negro superando el record de uno de los jugadores blancos más queridos.

Cuando Hammerin´ Hank inició la temporada 1973 a 42 bambinazos de alzarse a la primera posición en la lista histórica, su vida se convirtió en un infierno, con amenazas de muerte, escoltas para él y su familia y el intento de secuestro de su hija. Incluso los periodistas que le apoyaron recibieron amenazas. Afortunadamente, el país en masa apoyó al jugador en esta situación e incluso la viuda de Ruth dijo que Babe habría apoyado a Aaron.

En los terrenos de juego el de Mobile sólo logró 40HR esa temporada por lo que su sufrimiento se alargó durante la offseason y el inicio de la campaña siguiente. A eso se le añadió la polémica en la primera serie del nuevo año. Los Braves jugaban sus 3 primeros partidos en Cincinnati y el dueño del equipo ordenó que no jugara ninguno para que pudiera igualar y superar el record en casa. Sin embargo, el comisionado Bowie Kuhn ordenó que debía jugar por lo menos dos de los encuentros. En el primero alcanzaría a los 714, pero llegó al home opener en el Atlanta-Fulton County Stadium dispuesto a establecer la nueva marca. Y no decepcionó. Tras establecer el record de más carreras anotadas en la NL tras un walk en la 2ª entrada, en la cuarta colocó un pitch del abridor de los Dodgers Al Downing en las gradas del jardín izquierdo ante una audiencia masiva en una retransmisión televisiva a nivel nacional y con 53.775 espectadores que llenaban el estadio. El sufrimiento había acabado, Aaron entraba en los libros de historia con el apoyo y el reconocimiento unánime de todo el país, en un marco ideal, con un negro batiendo el record de un blanco en el Sur profundo. Aaron simplemente dijo que estaba contento de que todo hubiera acabado.

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