La regla de los tres bateadores. Un cambio a peor

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Desde que llegó el nuevo comisionado en 2015, cada año toca un pequeño retoque de maquillaje a las reglas. Ya recortaron el año pasado el tiempo entre entradas y reajustaron el periodo de traspasos. En 2018 cambiaron el tema de las visitas al montículo y también tocaron el tiempo para los anuncios. En 2017 llegó el auto-intentional walk que mandaba a los bateadores a primera sin necesidad de lanzar esas cuatro bolas al catcher. ¿Sabéis a que me recuerda? A la Formula 1. Ese deporte que cada año recoge de la federación cuatro o cinco cambios, no menores, con los que intenta renovar la rivalidad y el espectáculo en las carreras. Carreras donde, normalmente, los participantes acaban en las mismas posiciones que salieron, a excepción de los coches que no acaban la prueba. Como consecuencia, cada año la F1 parece un deporte distinto. Las escuderías se gastan un pastizal en ajustarse a las nuevas normas, intentando conseguir los mejores rendimientos una vez aplicadas, y el resultado visualmente al final es el mismo: carreras solo aptas para los muy cafeteros.

Con Rob Manfred esto es el mismo circo. En el béisbol que se vanagloria de ser un deporte que apenas cambió su esencia desde sus inicios, hay cambios cada vez que te despistas un poco. Y ya sabemos que todos, o casi todos, van con el mismo propósito: acortar el tiempo de los partidos. Supuestamente, en los tiempos que vivimos, el consumo habitual de productos es inmediato y de una duración determinada. No puede durar mucho porque si no, nos aburrimos y lo abandonamos para hacer una cosa nueva, algo que sea rápido y que aporte satisfacción al instante. Y eso claro, no mezcla bien con las 3 horas y 10 minutos que han durado de media los partidos de la temporada pasada. Y digo supuestamente pues me parece que ya de por si es un axioma incorrecto. Si la gente solo buscara el disfrute en pequeñas dosis, no triunfarían como lo hacen hoy en día el formato de serie, o películas de tres horas como «El irlandés».

Vamos a imaginar que es cierto. Vamos a suponer que hay más cuota de mercado si los partidos duran dos horas solamente. ¡Alto, que nadie se estrese!. La MLB genera más dinero que nunca, no hay problemas. Pero la máquina no puede parar y en pos de ese crecimiento infinito… pues queremos más dinero, claro. La manera de conseguir reducir el tiempo de un partido pasa por implementar nuevas normas. Que no recomendaciones, porque si ya las normas los equipos se las saltan de vez en… astros, pues no te quiero decir si solo haces recomendaciones. Así que está decidido, hacemos nuevas normas cada año para paliar la situación. ¿Que hemos conseguido con ello? Pues que cada año los partidos duran más, en vez de menos. Esas 3 horas y 10 son el actual récord. Perfecto, estamos cambiando el deporte que no cambia, y a peor.

Más de lo mismo

Este año hay tres normas nuevas, una afecta al número de peloteros en el roster antes del 1 de septiembre (de 25 a 26 activos) y después del 1 de septiembre (de 40 a 28). Otra es el tema de la determinación de posiciones, de tal manera que un jugador de campo queda definido a principio de temporada y no podrá actuar como pitcher salvo ciertas excepciones. Y la que traemos a debate, que dice que un pitcher relevo tendrá que enfrentarse al menos a tres bateadores. De una manera u otra, todas afectan a la cruzada de Manfred. Menos pitchers en el roster y limitación en su reemplazo, influirán, según han pensado, al tiempo de duración de los partidos.

Rob Manfred
Rob Manfred

Antes de explicar porqué al menos este último cambio no solo está mal, sino que además va a perjudicar la causa (como viene siendo habitual por otra parte, en eso no fallan), podemos hablar del otro «problema» en crecimiento para mucha gente en la liga. Los strikeouts. No solo los partidos duran más, también la gráfica que dibuja el número de ponches por año, es una pendiente sin puerto de montaña definido. Cada año hay más home runs y cada año más strikeouts, es un hecho. ¿Es malo? Y sobre todo, ¿tiene algo que ver con esa otra tendencia que le quita el sueño a Manfred?

Pues la verdad es que no alcanzo a tomar una decisión sobre si es bueno o malo. Tengo claro que no estoy de acuerdo con muchos jugadores, como Trout, que quitarían los shifts defensivos para darle más punch a los ataques. Y no solo porque opine que lo mejor es no arreglar lo que no está roto, sino porque además la posición defensiva es un extra táctico y un reto a la habilidad que le da salsa al juego. Y también pienso al contrario que los expertos (así que seguramente esté errado), que el alza en strikeouts, si afectan al tiempo del partido, es para reducirlo. Los que saben dicen que el problema está ahí, y que la solución pasa por volver a reducir la zona de strike, que esta si, ha cambiado ligeramente con el paso del tiempo. Pero en mi cabeza, un ponche, es un bateador menos que sale al turno, así que tampoco tocaría eso. No creo que el juego mejore ni se acorte si se vuelve a subir el limite a la parte de arriba de las rodillas o cualquier otra fórmula similar.

En qué afecta la regla

Al menos tres bateadores para un relevista. Eso significa que no puedes sacar a alguien del bullpen, ver que no está fino y cambiarlo antes de que se enfrente a tres peloteros. Con excepciones. Si lo puedes sacar del campo si se lesiona (o finge que se lesiona, pero para eso han ampliado el tiempo mínimo en la IL), o si termina la entrada. En otras palabras, lo que se busca es acabar con el tiempo de un cambio de pitcher en mitad de una entrada. Si lo imaginamos en restrospectiva, en 2019 se hubiera aplicado a 619 cambios de pitchers que hubo en mitad de una entrada. ¿De cuántos cambios totales? Unos cuantos más: 16.573. Solo un poco más del 4% de cambios se hubieran visto afectados por esta norma. Entonces ¿de verdad creéis que el cambio reducirá el tiempo de los partidos? ¿De qué número de partidos hablamos concretamente?

Y no es solo eso, es que además, cuando un manager quiere hacer ese cambio es porque normalmente la situación lo fuerza. Es decir, que el pitcher no encuentra la zona y la está liando. Si lo fuerzas a quedarse probablemente la cague más. Eso significa, más bateadores al cajón y por consiguiente más tiempo. Es decir, que no solo no estás reduciendo el tiempo, sino que como decíamos, en realidad seguramente lo estés alargando más. Y sin hablar de que esto afecta claramente a los momentos importantes del partido. Va a decidir encuentros en el aire y afectar seriamente a marcadores. Es un cambio de reglas que no es menor, que afecta claramente a la competición ¿y para qué?

Pues para empeorar las cosas.

Y todo esto desde el punto de vista de un aficionado o un espectador. Si pensamos en los profesionales también es un mal cambio. Al menos para la mayoría. Se van a limitar los pitchers en el roster, porque aumentar uno durante la regular hasta el 31 de agosto, es como la caricia antes de la bofetada. Menos pitchers para buscar menos cambios y menos tiempo, esas son las cuentas de la MLB. Es también, una ley clasista, donde los lanzadores de relevo excepcionales tendrán aún más valor, y las posibilidades de jugar para los más humanos se verán reducidas. Así que más sueldo y más tiempo de juego para los mejores y….las migas para el resto. La brecha social también se agranda en este deporte. Más dinero para cuatro, que sale de reducírselo al resto. ¿No hace falta que hablemos de las menores no?

¿Y hay solución a todo?

Si, que se vaya Manfred. Pero como eso no va a ocurrir, seguiremos teniendo cambios, hasta que den con la tecla. Para entonces al béisbol no lo conocerá ni su madre. Pero los partidos duraran dos horas máximo y en vez de entradas extra, se jugaran los empates a cara o cruz en el montículo. O algo similar. Como en el hockey, que dentro de poco las prórrogas las jugarán en un uno contra uno sin porteros. Y mientras tanto, las tecnologías no están bien cubiertas en el reglamento y algunos las utilizan para su beneficio, cuando podría estar todo más que definido en papel. Ahí si que haría falta hacer cambios, ahí y en la comisión de fiestas. ¿De verdad es tan importante que duren menos los partidos? ¿No será mejor promover el deporte, ensalzar sus virtudes y hacerlo aún más global?