Moneyball (2011). Cambiando el juego que nunca cambia

Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Facebook
Facebook
¡Compártenos en RRSS!

Moneyball es una película sobre béisbol. Sobre béisbol y sus directivos. Sobre béisbol y números. O eso es lo que parece trascender del trailer, de los comentarios o de la imagen de la película. Yo tengo otra opinión. Yo creo que Moneyball habla de personas y la gestión de un equipo. Lo cual es extrapolable fuera del deporte profesional. En cierta manera, un equipo es una empresa, y al revés también, una empresa como en la que trabajamos muchos, se parece igualmente a un equipo.

Aprovechando que esta disponible recientemente en Netflix, rememoramos y recomendamos uno de los ya clásicos de este deporte en la gran pantalla. Podemos añadir Moneyball a la colección que estamos haciendo en Pitcheos. Con películas como Fever Pitch, Major League, Ty Cobb y El orgullo de los Yankees o la nuevamente en boga Campo de sueños, por estar de aniversario y porque el año que viene habrá homenaje en forma de partido oficial en el maizal de Iowa.

Decía que la cinta es famosa por tratar el tema de la sabermetría y lo cálculos avanzados del rendimiento de los jugadores, como motor de un giro copernical en la concepción del béisbol. Estos estudios estadísticos aplicados al deporte tienen sus partidarios, los que conciben esta faceta como enriquecedora del juego, y sus detractores, que piensan que el béisbol es más que números y que no todo es cuantificable. Pero la faceta positiva de este supuesto cambio, es que a los jugadores se les trata por sus actuaciones. Meritocracia o la valoración de los resultados obtenidos por encima de otros factores. Algo que debería ser la norma y no la excepción en el deporte y en la vida en general. Dicho esto, también opino que no se puede reducir el béisbol a números y que no se puede predecir al cien por cien la evolución de un jugador.

brand beane moneyball

Billy Bean, Brad Pitt en la cinta, fue el General Manager de los Oakland Athletics, uno de los equipos más humildes a principio de siglo. Para compensar esa desventaja económica y seguir luchando contra los mejores, decide poner en práctica las evaluaciones de jugadores avanzadas de las que fue precursor Bill James, el padre de las Sabermetrics. Los malos resultados iniciales y su ataque a los cimientos del béisbol le hacen ser objeto de todas las criticas posibles. Sin embargo, cuando las cosas empiezan a funcionar, el traidor se convierte en pionero y origen de un cambio. En ese deporte donde la reglas apenas cambiaron en 150 años, donde los cambios crean brechas. En ese mismo, Billy Bean fue el primero en mirar en esa dirección. Y ya no hubo vuelta atrás.

Moneyball es para todos los públicos, interesados o no en deportes. Gracias a que el guión está basado en un superventas de Michael Lewis, el homonimo Moneyball: El arte de ganar en un juego injusto, se trata de una película que está considerada como una de las mejores con temática deportiva. Moderna, en comparación con los clásicos y, al menos en apariencia, muy realista y bien representada. Debatiblemente la mejor película de béisbol hasta la fecha y por eso no quiero dar solo mi opinión. Quiero incluir también la de unos cuantos compañeros de Pitcheos Salvajes, la de gente de béisbol en general y también otro de mi mujer, que quiso colaborar con un comentario de profundidad y alcance.

Opiniones sobre Moneyball

Biri (@birocho_): «Con Moneyball me pasa lo mismo que con «24 hour party people», es la película que mejor habla de la música. La pena es que no hable de mi música favorita…Diría que la única pega de Moneyball es que no hable de los Cubs. Y es que, es materialmente imposible ver esta película y no hacerte un poco de los A’s. Imposible.»

Ramiro (@rblascomlb): «Creo que Moneyball ha existido siempre, la gente siempre ha adquirido para el equipo lo que en ese momento le hacia falta. Mirando más allá de lo que aportaba el jugador y siempre de una manera global. A Billy Bean se le ha glorificado después de la peli y esto no lo inventó él. Además, llegar a ese extremo de defender lo malo argumentando que te puede ofrecer ese «nosequé» que te hace falta, es buscar justificaciones a mi quiero y no puedo. Como el opener de los Rays o los bullpens sin roles definidos, ambos frutos de la necesidad. Soluciones que el que puede huir de ellas no practica.»

Angel (@angelllcarrillo): «Lo interesante para mi es la pregunta que me surge después de conocer la historia que cuenta Moneyball. ¿Los equipos hubieran apostado tanto, como luego hicieron, por el cambio si a los Athletics no les hubiera salido ese temporadón? Por cualquier cosa, porque esa bola al final no sale, porque al otro le eliminan, porque no se clasifican para postemporada… Particularmente pienso que se hubiera implantado igualmente, pero quizá no a la velocidad a la que se hizo. El resto de equipos habrían renunciado porque las cosas que no dan resultados inmediatos, no parecen correctas.

Moneyball en general es una película superaconsejable para todos los públicos y para quien esté interesado en el deporte te da otra visión de este mundo. Una visión que en Europa no se tiene. Aquí la gente le tiene miedo a los números. Ramiro por ejemplo, habla mal de los números yo creo que porque no los entiende y claro, cuesta cambiar el paradigma de como has entendido toda la vida un deporte. Cuando los números dicen algo distinto a tu percepción de lo que aporta un jugador es complicado de encajar, pero nuestra visión no es todo lo objetiva que podría ser.» Recomendable la colaboración de Angel en el reciente capitulo del podcast «Una vida de cine».

scouting meeting moneyball

Latorre (@MediasRojasEsp): «La sabermetria, lo mismo que Statcast, ayudan a completar el análisis de un jugador. Pero no todo debe ser sabermetria. Probablemente, esta disciplina dio una ventaja competitiva a una serie de equipos hace años, pero creo que ahora, que prácticamente todos lo utilizan, se está volviendo a ver como los grandes mercados dominan la liga. Lo que si tengo claro es que se vanagloria en exceso a Billy Bean, que solo fue una pieza del tablero de dicha evolución, pero nada más.»

Luisja (@losathleticos): «Para mí es hasta el momento la mejor película de bésibol, no solo porque habla de una parte de la historia de los A’s, sino porque deja ver como funciona un equipo de bésibol por dentro, algo que no se había visto hasta el momento y sin duda ha ayudado mucho a que la gente simpatice con el equipo de Oakland.

Personalmente me gustó mucho verla, volver a vivir esa historia desde otra perspectiva, con el tiempo ya pasado y entender la forma en que los clubs manejan el mercado de fichajes, así como la presión que se vive a lo largo de una temporada en la MLB. El hecho de que Billy Bean no fuera capaz de ver los partidos me identifica mucho con él, pues a mí me sucede algo parecido, siempre que me pongo a ver un partido de los Athletics, el equipo empieza a perder. Mi mujer ya me dice que no los vea, que les doy mala suerte, así que cambio de cadena y el equipo se recupera.»

Adrián (@adrian_cobo): «La película de Bennett Miller es un obra sobre cómo hacer un biopic. Y con total respeto al juego. El libro además, es uno de los más entretenidos que he leído sobre deporte. Bean no cambió el juego, sino la forma de entenderlo. Yo creo que todo necesita cambios de perspectiva.»

Luisma (@TownieLouis): «No soy un estudioso del béisbol y tampoco lo soy del béisbol clásico, de épocas pasadas, pero la película es una gozada. Lógicamente tiene ese drama que hay que darle al cine, a una peli para que sea una peli, pero tampoco me parece que haya que ser un súper entendido de béisbol para verla. Quizás, si no has visto béisbol nunca, alguna cosa se te escape, pero nada que influya en el mensaje general que transmite.  Y para cualquiera que siga la MLB es fantástica. Creo que es ya un clásico de las películas de béisbol.

Cuando el propietario de los Red Sox le dice a Bean que todos deberían estar confeccionando un equipo como lo ha hecho él, o sino serán dinosaurios. Se quedarán obsoletos y le habla del miedo a lo nuevo. El miedo a algo que ponga en evidencia la manera de hacer las cosas de muchos y de cómo se estaban haciendo hasta ahora, y de que eso no es fácil de conseguir,  porque los viejos dinosaurios tienen mucho poder. Es una importante reflexión que tiene analogías en muchos aspectos de la vida.»

 

Jorge Garrido (@elpesodelavida): «A mí me parece una gran película (la he visto 7 u 8 veces ya). Sobretodo porque muestra una realidad que pocas veces se ve y lo hace con bastante precisión. ¿Qué si cambio el juego? Al menos lo intentó, hiciera falta o no. Moneyball va sobre el modelo. No tanto sobre el personaje porque, además, es el que lo lleva a práctica por primera vez. No es ni siquiera el que lo inventa.»

Manuel Barros (@manuelbacar7): «La película está bastante bien. Obviamente me gustaría que se profundizara más en lo que respecta a lo estrictamente beisbolístico. Pero eso no se le puede pedir a una película. Billy Bean está claro que cambió el enfoque que se le da al béisbol desde la gerencia. También está claro que si no lo hacía Billy Bean lo haría otra persona. Los datos estaban ahí. Solamente hacía falta que alguien se atreviera a llevar estos datos a los despachos de los equipos de la MLB.»

Jon Molinero (@jonamolinero): «Moneyball consigue 2 cosas importantes: Convertir un tema que, a menudo, puede ser espeso y complejo como el de las estadísticas, en una película amena; Acercar el béisbol a un publico que no sigue este deporte, creando probablemente la película sobre béisbol que más impacto ha tenido en muchos años. Seguramente que esté Brad Pitt como protagonista ayuda bastante.

Es cierto que para lograr estos objetivos tiene sus puntos ñoños, pero sigue siendo un film que habla de béisbol y muestra lo difícil que es ganar y lo espectacular que puede ser este deporte. El tema que trata, ademas, es uno de los más importantes de las ultimas décadas y que mas ha marcado el béisbol actual, por lo que se agradece que Billy Beane y sus Athletics tengan este pequeño homenaje.»

Fernando Díaz (@FernandoDiazMLB): «Gracias a la presencia de actores consagrados como Brad Pitt y Jonah Hill, Moneyball consiguió atraer al gran público hasta la gran pantalla con un notable éxito tanto de taquilla como de crítica y es que el talento de Aaron Sorkin (El Ala Oeste de la Casa Blanca) se nota por todos los sitios, incluidos unos frenéticos e ingeniosos diálogos que son norma de la casa y con un ritmo notable durante el transcurso de la cinta.

La importancia de un punto de vista distinto en las evaluaciones de los jugadores como es el uso de las estadísticas avanzadas y su interpretación para encontrar diamantes en bruto está perfectamente reflejada en la película como contrapeso a los dinosaurios que son los scouts que pertenecen a la vieja escuela y que siguen aferrados a sus filias y fobias generadas a lo largo de muchos años en el puesto. Como suele pasar en la mayor parte de los ejemplos de la vida, la riqueza a la hora de combinar ambos puntos de vista es lo que puede depararnos un mejor resultado aunque el impacto de las sabermetrics es obvio y sólo hay que ver que todas las franquicias que se precien deben contar con un robusto departamento específico de matemáticos procedentes de la Ivy League que serán capaces de apreciar pequeños aspectos que harán de un equipo ganador.

Aunque gran parte de la película se centra en el personaje de Scott Hatteberg que interpreta el ahora mundialmente famoso Chris Pratt y eso es razonable porque su nombre figura de forma significativa en el propio libro que da nombre a la película, no se puede obviar el magnífico rendimiento que ofrecieron talentos escogidos en el draft por aquellos anquilosados ojeadores como fueron el Big Three compuesto por los starters Barry Zito, Mark Mulder o Tim Hudson, que pasan sin pena ni gloria por la película con apenas un plano o dos cuando su importancia fue descomunal a la hora de conseguir tantos éxitos. Dicha omisión debería ser casi penada con cárcel… o con un tirón de orejas como mínimo.»

Belen (@rehabilitavet): «Que guapo sale Brad Pitt.»

Curiosidades de la película

Sobre las curiosidades de Moneyball, hay que comentar que la película, como los Athletics, también fue de presupuesto limitado (50 millones de dolares) y los ballparks de los partidos fuera de casa que se ven en pantalla, son siempre el estadio de los Dodgers, maquillado para cada ocasión. La plantilla de scouts que actúan en las reuniones de scouting son en realidad profesionales en la materia en lugar de actores. Otro toque de realismo lo da el actor Stephen Bishop, que interpreta a un veterano David Justice. Bishop fue jugador de ligas menores y fue apodado «El joven Justice» por su parecido físico al jugador que da vida en la película.

Peter Brand no existe, pero si Paul dePodesta, que no quiso que se utilizase su nombre en la narración. A día de hoy se ha pasado al fútbol americano, pero formó parte del staff de Indians, Mets y Dodgers, además de los A’s. En 2017, los Cleveland Indians dejaron el record en 22 victorias seguidas, superando el de Oakland dieciséis años después.

Al inicio, cuando Billy Bean trata de negociar la inevitable salida de sus jugadores estrella, habla por teléfono con un agente al que critica de juego sucio. Cuando se refiere a él por su nombre, le llama Scott, en posible referencia a Scott Boras, el agente más famoso por ser un tiburón de la profesión. Moneyball fue nominada por la academia al premio a la mejor película que al final se acabó llevando «The artist».

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *