Ty Cobb y Lou Gehrig, las dos caras de una misma moneda en el cine

Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Facebook
Facebook
¡Compártenos en RRSS!

El béisbol, como hemos podido ver en innumerables ocasiones, sirve de inspiración para una gran variedad de obras literarias y cinematográficas. Con motivo de la celebración del Día Internacional del Libro, el pasado 23 de abril, ya les hablamos de algunos de los mejores libros centrados en nuestro deporte.  De las páginas de los libros damos el salto ahora al celuloide, ya que hoy nos gustaría retomar nuestra sección más cinematográfica. Después del análisis de Fever Pitch, Campo de sueños y Major League, hoy le toca el turno a dos cintas que abordan de una manera muy diferente la trayectoria profesional y personal de dos jugadores históricos: Ty Cobb y Lou Gehrig.

A lo largo de sus poco más de 100 años de vida, el cine nos ha permitido acercarnos a relatos que de otro modo jamás podríamos haber conocido. El séptimo arte es un complemento perfecto para la Historia, como ese ‘extra’ que nos permite sacar un mayor beneficio a una adquisición inicial, ya que por mucho conocimiento que tengamos sobre el tema en cuestión, la posibilidad de verlo en imágenes, reales o recreadas, siempre nos ayuda a comprender todavía mejor ese suceso. En el caso de las biografías cinematográficas, estas suelen abordar aspectos más humanos del personaje protagonista, pues son las cuestiones más íntimas y privadas las que a menudo resultan inalcanzables para los espectadores en la vida real.

Esto es precisamente lo que ocurre en la cinta Cobb, que a partir de un planteamiento regresivo nos muestra la personalidad del que está considerado como el padre del béisbol moderno. Tyrus Raymond Cobb, conocido como Ty Cobb, estuvo en activo desde 1905 hasta 1928. Más de dos décadas en las que el pelotero de Georgia batió innumerables récords, algunos de los cuales todavía siguen vigentes en la actualidad. Pero como ocurre en muchas ocasiones con las grandes estrellas, el talento de Cobb era directamente proporcional a su arrogancia. Según las afirmaciones de varias personas que trataron con el jugador, Cobb era un hombre con un carácter extremadamente complicado de llevar. Una actitud que incluso usó a su favor para ganar sobre el terreno de juego buscando desestabilizar a sus contrincantes, que en algunas ocasiones se encontraban entre sus amigos. Esta personalidad complicada, muy unida a una juventud traumática marcada por la muerte de su padre a manos de su madre, le valió duros calificativos por parte de la prensa y terminaron por ensombrecer su extraordinaria carrera deportiva. Un dato significativo: a su entierro en 1961 tan solo asistieron tres antiguos compañeros, un representante del Salón de la Fama y un par de familiares. Ni rastro de los centenares de fans que coreaban su nombre en los años 20.

Ty Cobb y Lou Gehrig, las dos caras de una misma moneda en el cine beisbol mlb beisbolmlb
Foto: Bain News Service// Dominio Público

En la cinta dirigida por Ron Sheltonen 1994, el oscarizado Tommy Lee Jones se metió en la piel del arisco Cobb en sus últimos años de vida. Shelton, quien también fue jugador de béisbol entre 1967 y 1971, decidió basar la película en el tiempo que Cobb y el escritor John McCallum pasaron juntos en la década de los 50 redactando su biografía. Para Cobb era muy importante que su trayectoria profesional fuese verídica, con el objetivo de ayudar a nuevos jugadores a entender la esencia del béisbol, por lo que él mismo se implicó en la redacción de sus memorias. Tanto en el libro que surgió de la colaboración entre el jugador y el escritor como en la película de Shelton, Cobb no sale muy bien parado. Lejos de enaltecer a uno de los mejores jugadores de la historia, ambas obras destacaron especialmente la personalidad complicada del pelotero, mostrándolo como una persona irascible, maleducada, altiva, cínica, interesada y con aires de grandeza. Quizás por ello la película no llegó a tener una buena acogida por parte del público, a quien no le gustó ver el lado más oscuro de uno de los grandes del deporte.

Totalmente opuesto es el caso de Lou Gehrig, el jugador de los Yankees cuya historia le rompió el corazón a la afición. Para muchos, Gehrig sigue siendo el prototipo de héroe nacional, un perfecto hombre de familia que luchó por sus sueños siempre con una sonrisa en la cara a pesar de la adversidad. Como millones de estadounidenses, Gehrig procedía de una familia humilde de inmigrantes alemanes. El trabajo incansable de su madre le dio la oportunidad a Gehrig de entrar en la Universidad de Columbia con una beca para estudiar arquitectura. Fue durante esta etapa estudiantil cuando Lou comenzó a destacar jugando al béisbol, logrando nada menos que el interés de los Yankees. Bajo la protección de Babe Ruth, con el que más tarde dejaría de hablarse por causas que no se han conocido con exactitud, Gehrig hizo historia con los de Nueva York durante varias temporadas hasta que su estado de salud comenzó a darle problemas. En 1938 sus números comenzaron a caer y en un 1939 abandonó las Ligas Mayores tras un diagnóstico devastador: Gehrig sufría esclerosis lateral amiotrófica, una enfermedad por aquel entonces totalmente desconocida. En 1941, el jugador murió a los 38 años.

El cineasta Sam Woodquiso homenajear al ídolo del país llevando a la gran pantalla su historia tan solo un año después de la muerte de Gehrig. The Pride of the Yankees repasa la trayectoria profesional y personal de Lou, en un drama que ensalza su figura como un héroe tal y como hacía el cine de Hollywood de la época. El encargado de ponerse en la piel de Gehrig fue Gary Cooper, un actor que ha destacado siempre por sus papeles de hombre afable, solidario y justo. En este sentido, es memorable la escena final en la que Cooper recrea el discurso improvisado que Lou dio el 4 de julio de 1939 en el multitudinario homenaje que le rindieron los Yankees. En aquel acto, en el que el club retiró el número 4 que lució el jugador, Gehrig afirmó que se consideraba el hombre más afortunado sobre la faz de la tierra, unas declaraciones que conmovieron a toda la afición y que incluso llevaron a Babe Ruth a abrazarlo tras años sin hablarse. Precisamente con este discurso es con el que finaliza la cinta de Wood, dejando por todo lo alto a una leyenda del béisbol.

Como vemos, tanto Ty Cobb como Lou Gehrig fueron dos de los mejores jugadores de la historia. El primero tuvo una carrera larga y próspera mientras que el segundo vio su futuro truncado por una enfermedad. Ambos son una leyenda viva del béisbol, pero mientras uno será recordado como el gran villano de este deporte, el otro será siempre un héroe de Estados Unidos.

 

Un comentario sobre “Ty Cobb y Lou Gehrig, las dos caras de una misma moneda en el cine

  • el 29/04/2019 a las 17:43
    Permalink

    Soy patirrojo, pero esa película de «El orgullo de los Yankees» es realmente grandiosa.

    Respuesta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *